Fantasmas del pasado

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Fantasmas del pasado

Mensaje por Habbo Wars el Mar Nov 03, 2015 11:46 pm

Autor: Vanqorium

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PRÓLOGO



Destrucción, muerte, poder, ira, guerra. He pasado por tanto, he vivido tanto y lo que más me sorprende es que lo recuerdo todo. Lo recuerdo todo desde el primer momento en el que el lado oscuro tomó control de mi cuerpo, todos esos lugares que para muchos fueron hogar, pero para mí simplemente eran objetivos que debían ser destruidos. Recuerdo también todas esas cabezas que rodaban tras recibir un ligero corte preciso y eficaz de mi sable láser, recuerdo ser testigo de cómo las gotas de sudor caían lentamente por el rostro de mis enemigos quienes aterrorizados por mi presencia, sus pensamientos enfocaban más lo que vivieron que los que les faltaba vivir, ya que eran conscientes de que ese era su último día de vida.

Lo recuerdo absolutamente todo, y no me preocupa, ni me molesta, ya que de hecho, cada vez que revivo mis recuerdos solo hay un sentimiento que se viene a mi mente: placer. Pero mi verdadera preocupación no es esa, mi preocupación es que no recuerdo lo más importante. No recuerdo mi identidad, mi niñez, mi infancia. Mi personalidad fue definida más por terceros que por mí mismo; cada vez que preguntaba sobre mi pasado, todos me describían como un ser insignificante que no era digno del lado oscuro. Todos me decían que el lado oscuro me convirtió en lo que soy hoy en día, y que probablemente sin esta conversión no sería absolutamente nadie.

Y sinceramente, hasta ahora nunca me había importado mi pasado, lo único me importó fue que era lo que venía y que tenía que hacer para conseguir más poder. Tenía un propósito, y este propósito consistía en demostrarle a todos aquellos que dudaron de mí que estaban equivocados. Lo logré, puedo decir que logré demostrar mi poder y convertirme en lo que soy hoy día, todo gracias a mi esfuerzo y mi constancia a pesar de todas las barreras que se me presentaron. Si me pongo a analizar el pasado que recuerdo, todo se resumiría en hazañas que los nuevos seguidores del Bogan utilizarían como modelo a seguir. Hoy en día me encuentro en el tope y muchos dirían que no me hace falta nada, pero en realidad, me hace falta todo.

Me acostumbré a vivir bajo la sombra de un propósito, un propósito que me mantuvo constantemente motivado y con ganas de conseguir más. Ahora que lo he logrado todo se resume en una rutina que se repite día tras día, que me desmotiva y me arrebata mi poder y mis ganas de seguir creciendo. Necesito algo que me entregue la misma motivación que tuve en aquellos días, pero para eso necesito conocerme mejor. Sé que la fuerza será la respuesta a esta incógnita, pero para esto necesito probarle una vez más al Bogan que soy la única persona adecuada de comprenderla y usarla a la perfección.

¿Y tú quién eres? Tú simplemente eres la persona que me va a escuchar, la persona que me impedirá volverme loco y esta vez, la persona que me ayudará a conseguir mis propósitos. No creo que tengas muchos problemas con esto, de hecho, te parecerá interesante… claro, eso si es que de verdad existes.

Habbo Wars

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Re: Fantasmas del pasado

Mensaje por Habbo Wars el Mar Nov 03, 2015 11:48 pm

I


Si un día cualquiera a tempranas horas te adentrabas dentro de las oscuras instalaciones de Prakith, seguro me encontrarías a mí en compañía de mi aprendiz Zoro cumpliendo con nuestra jornada matutina de entrenamiento. En ese momento me encontraba intercambiando movimientos con mi sable láser, aunque en realidad estaba totalmente desubicado y desconcentrado. En un fugaz parpadeo estaba tirado en el piso con el sable láser de mi aprendiz rozando la piel de mi cuello. Él, reprochándome me pregunto qué era lo que ocurría conmigo, acto al cual yo reaccione agresivamente y tras soltar una carcajada, levanté mi mano derecha dirigiéndola a su pecho propinándole un empujón que lo llevaría a golpearse con la pared.

 «Y así quieres entrenar… » Fue el comentario quejica que escuché mientras se retiraba de la sala de entrenamientos.

No lo juzgo. De hecho, le daba razón. Mi cuerpo se encontraba allí pero no exactamente mi mente. Estaba concentrado en todos los sueños que había tenido últimamente. Si, ya sé, no te lo había comentado. Pero he estado soñando… Sí, ya sé lo que piensas, pero no es lo que tú crees. Desde ese momento en el que decidí que me dedicaría a buscar respuestas, he estado teniendo cada vez que duermo el mismo sueño que me despierta descontrolado y alebrestado. Es imposible para mi descifrar su significado y tampoco comprendo qué, o quién es la que desea  transmitirme este mensaje, solo sé que trata voz, una figura, una silueta que pide de mí, que grita mi nombre sin más…

 De igual forma, una persona con mis ocupaciones  no tenía el tiempo suficiente como  para meditarlo, y más con lo que se aproximaba. Era el día decisivo para realizar un movimiento en contra de nuestros enemigos, una estrategia que se tenía tiempo elaborando y el día correspondiente para su ejecución había llegado.

 « http://rolhabbowars.foroactivo.com/t267-27-09-15-prakith-ataca-ruusan »

Tomamos nuestras herramientas y partimos hacia el planeta donde estaba ubicado el Templo Jedi de Ruusan. Allí, junto a mis aliados, nos adentramos sin dificultad dentro de las murallas destruyendo todo a nuestro paso. Si bien mi participación era necesaria, no fue indispensable como pensé que llegaría a ser gracias a la excelente labor realizada por mi compañero Nihilun, quien sin ninguna dificultad destruyo a todos los enemigos que se interpusieron en nuestro camino.

Pero una vez dentro de las instalaciones del templo, me atacó de nuevo. Los problemas comenzaron. Una fuerte presión se empezó a hacer presenté dentro de mi cabeza y comencé a ver imágenes borrosas,  inestables, confusas, acompañadas de sonidos insoportables cuando de repente (…) todo se puso oscuro. Me encontraba dentro de mis sueños de nuevo, pero… esta vez era algo diferente. Yo sinceramente no entendía y cada vez me repetía las mismas preguntas. ¿Qué es esto? ¿Qué es tan poderoso como para poder derrumbar a alguien de mi poder y  mi afinidad a la fuerza? ¿Será un ser superior, o es el mismo Bogan el que ha decidido que mi tiempo ha concluido y es hora de consumir mi cuerpo? No lo sabía con certeza, pero esta vez el sueño era mucho más claro.

Ricos bosques, cascadas de agua cristalina, colinas que destacan por su belleza y tierras ricas en materiales de madera. Ese planeta ya lo conocía pero no recordaba su nombre, y sé que lo conocía porque recuerdo haber estado allí. Lo que me confundía no era saber que ya había estado allí, si no que sabía que gran parte de mi tiempo lo había vivido allí. ¿Será este mi pasado? ¿Mi planeta natal? No lo sé, pero definitivamente  esto era lo que necesitaba. Todo iba bien hasta repente comencé  a sentir como la temperatura subía y la oscuridad se hacía presente. Comencé a escuchar nuevamente esa voz y la misma silueta que al parecer, esta vez estaba sufriendo un dolor. Un dolor que nos afectaba a los dos y nos debilitaba.  La ira y la impotencia comenzaron a consumirme cuando de repente… me encontraba despierto una vez más.

Estaba lleno de sudor con ropajes livianos, tendido en una cama en lo que al parecer era el centro médico de Prakith. A mí alrededor, se encontraban maquinarias destruidas y observé a Azov que se encontraba yacido en el suelo al parecer un poco asustado.
Me levanté rápidamente y lo levanté mientras lo agarraba por el cuello, a lo cual comencé a repetir las características del sitio que observé en mi sueño, preguntándole por la identidad de dicho planeta..

Nervioso y atemorizado, Azov  solo mencionaba planetas que se apegaran a esas características:

  « ¡Taris, Naboo, Endor, Kashyyyk, Achillea! ¡¡¡No lo sé!!! »

   «Achillea…» murmuré mientras pensaba y soltaba a Azov. Ese fue el nombre que generó  un escalofrío ipso facto que recorrería mi cuerpo sin más.

Ya sabía que tenía que ir allí, pero antes, tenía que darle una visita a un viejo amigo, una persona con la cual había perdido contacto pero sabía perfectamente donde  encontrarle. Estaba completamente seguro de que el sabría qué significaba este sitio para mí, y aunque no quisiera, me lo tendría que decir.

Sé que piensas que le estoy dando mucha vuelta a este asunto, pero un consejo, una pista, una señal no me caería mal. No te estoy relatando todo esto de a gratis, espero que sirvas para algo o si no simplemente tendré que recurrir a asesinarte. Aunque la verdad, nunca antes había asesinado a un fantasma.

Finalmente, alisté todas mis pertenencias y objetos que consideré necesarias para emprender rumbo hacia mi nuevo destino: Korriban…

Habbo Wars

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Re: Fantasmas del pasado

Mensaje por Habbo Wars el Mar Nov 03, 2015 11:48 pm

II


Ya no daba para más, por lo que patee su mano tirando su sable láser lejos y puse mi espada sobre su cuello.

«Tú… ¡TU SABES LA RESPUESTA! ¡HABLA O CALLA PARA SIEMPRE! »
« ¿No se te ha venido a la mente que si me asesinas, no obtendrás lo que buscas? »

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3 HORAS ANTES...


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Hora de partir hacia el lugar que me vio convertirme y transformarme, lugar que hasta los momentos siempre creí que fue mi verdadera cuna.

Me preparé para este viaje express cuya única intención era la de buscar respuestas. Tomé mi apreciado sable láser y mi espada sith, para luego dirigirme a la plataforma de aterrizaje de Prakith donde yacían reposadas las naves utilizadas por nuestros miembros. Como era un viaje corto, me decanté por usar uno de mis sencillos Caza TIE y así, tomar rumbo hacia el planeta caracterizado por esconder tantos oscuros secretos…

Al llegar, breves recuerdos y sentimientos llegaron hacia mí. Cada paso que daba me recordaba una experiencia diferente en el Templo, recordaba todo lo que había logrado y todo lo que había alcanzado en lo que para mí, fue la mejor época de los Sith. Pero yo no me encontraba allí para revivir cosas absurdas del  pasado que simplemente me ataban y me hacían sentir conformista. Me encontraba allí para descubrir las verdaderas respuestas que guiarían a comprender que necesito para seguir avanzando y cuál es mi verdadera identidad.





Me dirigí a la ubicación donde se encontraban las ruinas del antiguo Templo de Korriban. Comencé a observar el panorama y me sorprendió que estas se encontraran en perfecto estado, como si todavía existiese vida y personas que lo habitaran. Yo suponía que por mis hazañas, sería reconocido por todos los habitantes de Korriban y por ende, sería bienvenido e incluso tratado con mucho respeto. ¿La verdad? Todo lo contrario.

Cuando estaba aun paso de entrar entrar al templo, una horda de aproximadamente 8 massassis me rodearon armados con sus lanvarok en posición de ataque.

Sorprendido me pregunte a mi mismo:
«¿Massassis? Esto es obra de una sola persona.» Por lo que tomé mi sable láser rojo y lo encendí esperando al primer  guerrero que tuviera la valentía suficiente como para acercarse. No había pestañeado cuando ya tenía a dos sujetos dirigiéndose con una osadía tremenda hacia mi lugar desde direcciones opuestas. Simplemente salté y estos se clavaron sus armas uno al otro, como si de tontos se tratase, cayendo debilitados al suelo en ese momento. Tras esto, escuché un ruido perturbante. Era un grito seco que los massassis habían realizado para luego lanzarse como locos hacia mi lugar. Me coloqué en posición de combate y empecé a responder a cada uno de sus ataques bloqueándolos con mi sable láser. Bloquee el ataque de uno de los guerreros para luego clavar mi sable láser en su espalda, sosteniéndolo y utilizándolo como escudo de tal forma que el siguiente guerrero cuando trato de clavarme su lanvarok, en realidad terminó clavándosela a su compañero. Empujé el cuerpo del massassi ya muerto sobre el atacante que intentó enterrarme su arma y aprovechando su incomodidad con el peso encima, realicé un corte elegante hacia su cabeza rebanándosela de tal forma.

Esto era tan solo el comienzo, pero yo me encontraba con muchas ganas de demostrar mi poder, y más hacia aquellas personas que tenían la osadía de faltarme el respeto en un lugar que me debía mucho. Tomé la ofensiva y comencé a atacar enemigo por enemigo, eran tantos que a algunos los asesinaba dos veces y ni cuenta me daba. El problema era que en mis ojos tenía cada vez más redskins y no paraban de llegar. En cierto momento, comencé a observar mi entorno para buscar vías de escape ya que sabía que me agotaría en algún momento. No encontraba ninguna salida y me encontraba totalmente rodeado por una cantidad enorme de guerreros, riéndome me quede pensando que como era posible que después de tanto tiempo, pueda verme tan reducido por un grupo de guerreros ineptos. Pero como si de un llamado se tratase, los sujetos se comenzaron a dispersar y una figura oscura posó frente a mí y se quedó quieto.

Ya tenía una idea de quién era y me parece que tú también, pero me causaba cierta incertidumbre el ritual por el cual acababa de pasar que era lo que no me terminaba de convencer de que en realidad; era él. Había llegado a este planeta solamente en búsqueda de unas respuestas que solo él me podría otorgar, y opuesto a ti, esperaba que lo hiciera pacificamente…  No me mientas, yo sé que lo que quieres es ver acción. Y así será, ya que el sujeto encapuchado encendió su sable láser denotando un cristal luminoso de color morado.





« Me parece que por fin tengo un reto, le dije al sujeto.» Encendí mi sable láser y me abalancé hacia el para empezar el combate. Yo buscaba desarmarlo, por lo que siempre dirigí mis movimientos hacia sus manos. El sujeto por su parte era sumamente diestro y ninguno de mis movimientos parecía estar si quiera cerca de afectarle, por lo que empecé a jugar sucio. En cierto momento intentó rebanar mis piernas, pero yo bloquee rápidamente su movimiento cuando se encontraba ya cerca de estas para luego realizar un salto de lado y atar su cabeza con mis piernas, tirándolo al suelo. Luego de esto, realicé un salto para caer en picada con mi sable láser con el fin de traspasar su cuerpo. Fue un movimiento impulsivo, lo sé, pero en esta ocasión se me fue muy difícil controlarme debido a lo tenso que se encontraba el combate. El sujeto, sin embargo, rodó por el suelo y con su mano libre dirigió una piedra que impactaría con mi espalda.

Nuevamente estábamos cara a cara, y esta vez sería el quien tomaría la iniciativa para reanudar el combate. Al parecer, había logrado provocarlo ya que se encontraba mucho más agresivo, hecho que me favorecía ya que prefería aprovechar un descuido de él para contraatacar y tomar ventaja. Realizó un movimiento ofensivo con mucha fuerza y yo tuve que sujetar mi sable con ambas manos para evitar verme derrotado. Tras observar esto, el sujeto sonrío maquiavélicamente y con su mano libre me propinó un fuerte empujón que me haría retroceder. Levanté mi mirada y lancé mi sable láser, para luego canalizar toda mi energía en mis manos generando unos rayos y dirigirlos hacia su ubicación. El sujeto, en respuesta, lanzó también su sable láser en la dirección que venía el mío y rápidamente preparo una especie de energía que en toda mi trayectoria solamente había visto en una sola persona: mi maestro.

Ya se había delatado, ya sabía quién y esto me generó motivación. Tras un leve intercambio entre nuestras fuerzas, una explosión nubló mi vista y cuando nuevamente la recuperé, el sujeto se había quitado su capucha y había encendido su sable láser color azul, que antiguamente pertenecía al Señor Oscuro Exar Kun. Creo que no hace falta que le diga de quien se trataba, ya que era obvio. Era mi maestro Darth Exur, quien al parecer se mantuvo protegiendo su legado.





No me rendiría ni le diría ninguna palabra, ya les había comentado que si él se negaba a decirme las respuestas lo asesinaría, por lo que descolgué mi espada sith y me preparé para un duelo que prometía mucho.

« Entonces, ¿Comenzamos? Me parece interesante tu nuevo juguete»
« Lo saqué de aquí mismo, gustarás de su sabor. »

Y así el duelo se tornó en un combate mucho más estratégico y personalizado. A simple vista parecía que intercambiábamos ataques como dementes pero en realidad cada movimiento tenía una causa y una consecuencia, todos estaban destinados a desequilibrar al contrincante, confundiéndolo para luego aprovechar su despiste y finalmente, debilitarlo. Pero nos conocíamos tanto, habíamos entrenado tanto que nuestros movimientos eran fácilmente predecibles por ambos y no había parcialidad alguna en el enfrentamiento. Mi maestro se caracterizaba por moverse mucho y aprovechar los puntos ciegos pero yo conocía perfectamente mi entorno y no necesitaba de mis ojos para ver llegar un ataque, la fuerza era fuerte en mí y se puede decir que en realidad, tenía ojos en todas partes. Yo me mantenía estático y me movía solamente cuando Exur se alejaba, mientras que el, en cambio, saltaba sobre mí y se deslizaba sobre el suelo para aprovechar hacerme daño de cualquier manera. Él, realizó un movimiento torpe tratando de clavar su preciado sable en mi pecho, acto que me sorprendió y me aparté a un lado para luego contraatacar y finalmente, herirlo de alguna manera. Había logrado con mi espada rasguñar su espalda, pero el rápidamente volteo y rasguñó mi pierna, casi cortando mi arteria femoral.




«Eso estuvo cerca.» dijo mientras sonreía.
«¿Desconocías ese movimiento, no? El mejor contraataque, es atacar, desquiciadamente, para luego aprovechar el contraataque de tu enemigo y sorprenderlo mientras se encuentra desequilibrado»

Ignoré su comentario y me mantuve en el duelo mientras trataba de transformar cualquier dolor que pudiera sentir en ira, ira hacia mi maestro que al parecer se había convertido en otra persona.

Me dirigí hacia el con mi sable atacándole con movimientos frenéticos, hasta que concentré toda mi fuerza en un movimiento perpendicular de mi espada para rebanarlo en dos. El bloqueo con mi corte y aplicó la misma cantidad de fuerza para sostenerlo, por lo que comenzamos a vernos cara a cara, directamente a los ojos.

De repente, sus ojos se tornaron rojizos y nuevamente unas imágenes se empezaron a proyectar en mi cabeza. Estas imágenes eran muy claras, un joven Jedi entrenando y derrotando fácilmente a sus compañeros mientras que era objeto de discusión de todos los maestros, quienes ponían en duda su compromiso y el control de sus emociones. El Jedi se sentía confundido y era rechazado constantemente por sus homólogos por temor, al parecer. Él, no entendía nada y estaba al borde del colapso. Tras observar dichas imágenes, comencé a sentir un odio que nunca antes había sentido y una fuerza incomparable comenzó a apoderarse de mí; me sentía vivo. Mis ojos se tornaron de un color ámbar oscuro, sentía mi cuerpo mucho más ligero y mucho más fuerte, tenía más control sobre mis movimientos con mi espada y la afinidad sobre la fuerza había aumentado.

Me separé de él y comencé a atacarlo sin cesar, el combate se había tornado totalmente a mi favor mientras que el simplemente se limitaba a defender mis ataques mientras retrocedía. Lo empuje fuertemente con mi mano libre tirándolo hacia el suelo a una distancia de aproximadamente diez metros, para luego concentrarme y canalizar nuevamente unos rayos hacia él. Exur los intentó retener con su sable láser, hasta que en cierto momento cayó de rodillas mientras hacía el intento de seguir conteniendo la fuerza. Yo, me acercaba lentamente  mientras aumentaba la potencia hasta que quede cara a cara con él. Ya no daba para más, por lo que patee su mano tirando su sable láser lejos y puse mi espada sobre su cuello.


«Tú… ¡TU SABES LA RESPUESTA! ¡HABLA O CALLA PARA SIEMPRE!»
«¿No se te ha venido a la mente que si me asesinas, no obtendrás lo que buscas?»

Esas palabras arrogantes y confiadas fueron las que me hicieron recapacitar y colgué nuevamente mi espada. Daba igual ya que en cierto modo, ya lo había derrotado.

Él se paró y se colocó frente a mí, y comenzó a hacer lo que más le gustaba, hablar.


«Al parecer has superado mi prueba, nuevamente.»
«¿Qué prueba?»
«No puede ser que no lo hayas entendido. Existe un pasado muy profundo antes de que tu conversión como Sith, que nunca pensé fuera necesario que lo conocieras. Debo admitir que cometí un error al pensar que ya habías dado todo lo que podías dar y que ya no existía ninguna forma para ti de progresar, pero hoy he comprobado que todavía tienes más por dar. Simplemente necesitas un motivo »
«¿Pasado? Mi pasado no me servirá para nada, lo único que me importa es el futuro»

El soltó una carcajada tras escuchar esas palabras, a lo que me respondió:

«El pasado es lo que te convirtió en lo que hoy eres, mi querido aprendiz. Esas imágenes que viste en la proyección, eras tú. Tú eras un simple jedi débil, pero fuerte en comparación a tus compañeros. Yo aproveché de tu momento de debilidad para acogerte y transformarte en lo que hoy eres, cosa que deberías agradecerme.»
«La única razón por la cual todavía sigues con vida es por qué todavía me eres útil. Y todavía tengo una pregunta ¿De quién es la silueta que aparece en mis sueños?»
«¿La silueta? No lo puedo creer. No es posible. Pensé que habíamos logrado erradicar ese recuerdo de tu memoria. »

Por fin había comprendido algo de mi pasado, pero no era lo suficiente y al parecer, mi maestro se negaba a compartir la información conmigo, por lo que solo me quedaba una cosa por hacer…

«Ya no me sirves más.» fueron mis últimos palabras hacia él, para rebanar finalmente su cabeza y eliminar a mi Maestro.

Su cabeza rodó por el suelo, pero para mi sorpresa, esta se convirtió en polvo negro al igual que su cuerpo, dejando una nota en el suelo que decía:


“Todavía te queda mucho por aprender.”

Nuevamente me encontré sumamente confundido ya que en vez de haber terminado con mis preguntas, se me habrían generado más. Había sido engañado tontamente por mi Maestro y tú no fuiste capaz de advertírmelo. Ya no confío en mi maestro, en mis compañeros y mucho menos en ti. Todos me han ocultado algo y solamente he vivido una mentira. Mis cadenas por más rotas que parecían, estaban completamente unidas. No había alcanzado la liberación que tanto siempre he ansiado.

Pero no me quedaré de brazos cruzados. No descansaré hasta obtener lo que necesito y finalmente, conseguir el poder absoluto.

Voy por ti.




Habbo Wars

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Re: Fantasmas del pasado

Mensaje por Habbo Wars el Mar Nov 03, 2015 11:48 pm

III



Achillea es aquel planeta que por su morfología daba mucho que envidiar. Una extensa vida silvestre, lagos y ríos donde los destellos de luz eran reflejados, exóticos bosques vírgenes y altas mesetas que otorgaban la oportunidad de vislumbrar con claridad lo hermoso que eran esas tierras.

Una lástima para sus terrenos tener que ser visitados por la oscuridad, aunque sus suelos bien acostumbrados deberían estar de recibir pisotones de aquellas botas oscuras que todo Sith suele utilizar a la hora de viajar.

Achillea fue durante mucho tiempo cuna de uno de los más avanzados y respetados Templo Jedi, pero el tiempo le había hecho la jugada y no quedaban más que ruinas de lo que fue en su tiempo un dolor de cabeza para mí y para mis compañeros. Sí, tengo que admitir que eran un dolor de cabeza, en especial ese Guardián de tez clara y cabellos grises que siempre terminaba acabando con la vida de uno de mis compañeros (aunque eso no era del todo malo, nos ayudaba a descubrir quienes no eran dignos de seguir en nuestra cruzada).

Siempre me ha causado cierta atracción sus edificaciones y ahora qué, estas se encontraban abandonadas, podía adentrarme e investigar exactamente todo los secretos que allí albergaban. De igual forma,no dejaba escapar la posibilidad de encontrarme con alguno que otro viejo contrincante.

Aterricé violando la paz y calma que los vientos detallaban cuando caminabas por esos terrenos largos rodeados por árboles enormes; bajé de mi nave con cierta adrenalina y me dirigí directamente hacia el Templo.


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El templo se encontraba completamente aislado de todo tipo flora por lo que era sencillo de distinguir a una considerable distancia, por no destacar que yo recordaba perfectamente las ubicaciones en dicho planeta.

Al igual que en Korriban, lo que suponía eran ruinas se encontraban en perfecto estado por lo que me mantuve alerta considerando la posibilidad de que todavía existiesen personas habitando el lugar. Busqué entradas secundarias para evitar entrar como perro por su casa, asegurándome de no caer en una emboscada. Pero no, nadie, no destaqué nada fuera de lo común y al parecer, tenía el templo solo para mí.

Entre lo que parecía ser la biblioteca, logré encontrar un pasadizo que me llevó a una recámara llena de jeroglíficos en las extensas paredes. No lograba reconocer ni identificar nada, pero logré visualizar lo que era una figura de piel oscura y sin cabello, el cual en el arte se encontraba refiriéndose a un muchacho joven. Ese muchacho… yo lo conocía. Sí, definitivamente era yo. De hecho, recuerdo ese momento. Lo recuerdo todo. Él es Ikarus, la persona que me introdujo en la Orden Jedi y quien al parecer estaría encargado de mi instrucción… y yo… yo soy… Anavus. Mi nombre era Anavus, sí que lo recuerdo. De repente todo se empezó a esclarecer en mi cabeza y comencé a sentirme alterado, al parecer el hechizo que mi maestro me había indicado fue practicado en mi estaba perdiendo fuerza. Pero yo todavía sentía que faltaba algo más. Terminé de recorrer el templo y me encontraba decepcionado ya que no encontré absolutamente más nada. ¿Será que todo era una farsa y un truco mental? ¿O es que no soy digno de conseguir más poder y este es verdaderamente mi límite? Pero es que Exur me dijo que encontraría las respuestas aquí… ¿O ya las encontré?. No lo sé, siento que me falta algo y no sé exactamente donde conseguirlo. Bah.

Me retiré del templo y con mucha amargura me dirigí hacia mi nave, pero antes de subirme y volver a mi supuesto hogar… Escuché esa voz. La misma voz chillona que alteró mis sueños y esta vez, era real. Me volteé y me adentré en el  bosque en una búsqueda implacable de esa persona que me había estado acechando continuamente y que, seguramente, era la respuesta. Divisé su presencia y la encaré, observándola fijamente detallando cada uno de sus características físicas. Conocía ese rostro.


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http://rolhabbowars.foroactivo.com/t441-cambio-de-faccion-pj?highlight=faccion


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«Te me haces familiar»
«Tengo un rostro muy común»
«Si, eso diré. Tenías…»

Deslicé mi sable láser y lo dirigí rápidamente a su ubicación. Estaba seguro de que si ella era digna de simbolizar algo para mí, no podía caer con una maniobra tan mediocre como esa. Ella reaccionó saltando hacia una rama más alta y comenzó a correr por todo el bosque. Para mí, no me costó nada seguirla eliminando todo tipo de obstáculos que se presentaban a mi durante mi trayecto. Conocía muy bien el terreno y, analizando hacia donde se dirigía, sabía que era cuestión de minutos para que se acorralara ella misma sin yo tener que hacer un gran esfuerzo.

En ese momento, muchos pensamientos inundaron mi cabeza. Conocía perfectamente esos rasgos, esa voz, esa personalidad… Adellie Caelum. Pero no era Adellie, de hecho, yo tuve un encuentro con la Jedi no hace mucho tiempo en estas mismas tierras. Fue una confrontación sencilla, la verdad, ella terminó huyendo y yo no vi alguna razón para asesinarla en ese momento, era más útil viva que muerta. Pero ahora parecía que me encontraba con una reencarnación de ella mucho más joven y mucho más viva, perdida al parecer, sospechaba que era la solución de mi incógnita.


«Sigues corriendo igual...»
«¿Sigo? ¿Nos conocemos?»

Creo que era la primera vez que yo conocía de alguien, y este no conocía de mí. Ególatra lo sé, pero vamos, no es más que la pura y sincera verdad.

Todo iba según lo acordado, pero de repente…¡¡¡BOOM!!! Una explosión cerca de mí hizo desviar mi atención hacia quien parecía ser… Ragot Malcom. No podía sentir un fastidio tan grande al observar que dicho sujeto me acosaba cuando me encontraba realizando una labor totalmente personal. Al parecer, el sujeto me estaba dando caza.

Por si no lo conocen, Ragot Malcom es un guerrero que lucha a favor de esos idealistas que se hacen llamar la República Galáctica, es de aquellas personas que no se cansan y continúan estorbando aun cuando conocen que nunca llegarán a ser nada, ni nadie. Tengo que admitirlo, era un sujeto hábil, y su presencia no hacía más que interferir mi búsqueda que ya muy complicada se encontraba.


«¡Al fin te encuentro solo!» fueron sus ridículas palabras, yo me reí y me preparé para finalmente culminar con su respiración y no tener que soportarlo nunca más. Rápidamente me lanzó otra mina explosiva pero yo me las arreglé para desviarla hacia una pared de piedra y abalanzarme hacia él con mi sable láser.

Mientras me acercaba hacia su ubicación, él no paraba de dispararme a distintas zonas de mi cuerpo mientras que yo con facilidad desviaba sus disparos buscando dirigirlos directamente a su cuerpo. Lo más destacable de todos sus disparos era que por su trayectoria, para mí era físicamente imposible reflejarlos hacia su presencia por lo que tuve esperar a estar cara a cara con él para de verdad, hacerle daño. Un sujeto como él no tendría posibilidad ante mi hoja de luz, y en el momento en el que lo confrontará, estaría acabado.


Pero no era tan sencillo. La armadura de Ragot se encontraba reforjada en sus antebrazos con ultracromo, un metal que debido a su composición era resistente a los ataques de sable de luz. Era lo suficientemente pesado como para que un mortal portara una armadura forjada completamente con ese metal, pero Ragot se las había ingeniado para enfocarse solamente en sus brazos y de esta forma, tener una manera de bloquear los ataques con sable láser, al estilo Brad Pitt en su película World War Z. Ahí es cuando les recuerdo que este sujeto es uno de los duros.

Retrocedí tras observar como bloqueaba mis ataques con él sable láser y decidí que era mejor utilizar la fuerza. El, sin embargo, no dudo correr hacia mí con mucho atrevimiento. Me preparé con mi sable láser y en el momento en el que me alcanzó, intenté clavárselo por todo el pecho acto al cual el reaccionó agachándose, barriéndose hacia mis pies. Caí hacia donde estaba el y sentí la radiación proveniente de su mano derecha, puesto que tenía una bomba térmica en su posesión. La explosión no me afectará solo a mí, musité, por lo que rápidamente lo sujete del cuello y ambos caímos en la explosión.

Yo resulté mucho más afectado, ya que al parecer, su armadura también le permitía soportar grandes cantidades de temperatura mientras que yo simplemente andaba con un traje ligero pensando que sería una excursión rápida. Cuando me logré recuperar, rompí el tronco de un árbol por la mitad utilizando mi mano derecha y se lo lancé con mucha ira hacia su posición. Aprovechando que este tendría que defenderse de alguna forma, me preparé para trepar el muro hacia el cual se había dirigido la manceba. Cuando ya me encontraba a punto de terminar de escalar el muro, una cuerda tumbo la piedra donde tenía apoyado mi pie derecho causándome una pérdida del equilibrio, para luego caer al suelo.

El impacto ocasionó que me costará levantarme y cuando ya casi lo hacía, sentí como Ragot había colocado su arma en mi cabeza, justo para aniquilarme.


«¿Te tropezaste?» me dijo con un tono burlesco.
«Eres una basura, sin esa arma no serías nada.» me encontraba muy molesto ya que, con una ratería el sujeto estaba a punto de acabar con mi vida. Pero con que moral me quejaba, si toda la vida he utilizado mi astucia para derrotar a mis rivales.
«Y tú sin fuerza no serías nada»

Era mi fin, la curiosidad había matado al gato y también a mi persona, definitivamente no era lo suficientemente fuerte y apto para adquirir el poder infinito. Estuve pensando en todo los cambios que ocurrirían con mi asesinato, pero quizás era lo que estaba escrito.

De repente sentí como la energía de mi sable de luz se aproximaba a mi ubicación como enviado por la fuerza, ¿es que ahora mi sable tiene consciencia y quiere impedir que me maten o qué? No… esa no era la respuesta. Era la muchacha. Al parecer, se las había arreglado para atraer mi sable que cayó tras el enfrentamiento con Ragot y lanzárselo hacia su ubicación.

Ragot reaccionó moviéndose del sitio y tras un acto de impulsividad, disparó fríamente a la niña quien cayó tendida en el suelo tras el impacto. Si, el fiel seguidor de la dichosa ideología pacifista de la República, había disparado a una niña indefensa que tan solo buscaba evitar un asesinato.

Recobré fuerzas y la ira se apoderó de mí. No era posible que una cría muriera por mi codiciosa búsqueda de respuestas y mi falta de poder para eliminar a un sirviente que ni siquiera era sensible a la fuerza. Descolgué mi espada sith y me abalancé hacia mi enemigo esta vez, con una energía y un poder mucho mayor incluso al que utilicé contra mi Maestro Exur. ¿Este era mi propósito? ¿Mi verdadera respuesta? No lo sé, solo sé que Ragot simplemente retrocedía mientras intentaba bloquear mis ataques interponiendo sus antebrazos.

Mi espada tenía un filo mucho más grueso que mi sable, cosa que combinada con mis ansías de derrotar a mi enemigo estaban volteando todo el combate a mi favor. Le atacaba constantemente agotando sus energías hasta que… ¡clack! El ultracromo había cedido y cayó al suelo rebanada como unas tajadas de un plátano. La cara de asombro de Ragot era para tomarle una foto, pero yo solo pensaba en ver su cabeza en mi mano por lo que le propiné un fuerte empujón haciéndole chocar contra la corteza del tronco de un árbol. Era su fin. Pero una persona como él no era digna de morir rápido, por lo que disfrutaría destruyéndole.

Recordé lo que una vez me enseñó mi Maestro, y definitivamente era la mejor técnica que la situación ameritaba.


«Limitless, powerless, endless»

Despejé mi mente y me concentré, visualizando el resultado de mi hechizo al imaginar al soldado completamente paralizado en el suelo frente al árbol.

Miré directamente hacia su ubicación detallando su silueta, para luego mediante un grito umbrío, materializando mi hechizo.


« ¡¡¡ ODOJINYA ¡!!! »

Tras esto, Ragot se encontró paralizado entre unas redes de telerañas imbuidas en el Lado Oscuro de la Fuerza. Lo utilizaría como mi trofeo y todos mis compañeros disfrutarían de beber de su sangre en el banquete que prepararía.

Pero antes, tenía que revisar que había sucedido con la persona que impulsó este poder en mí. Me dirigí hacia su ubicación y contemplé que estaba desmayada, pero que seguía viva. Examiné la zona de impacto y al parecer, no había ningún tipo de daño en su piel… ¿Cómo podría ser posible esto? Continúe examinando sus ropajes hasta que logré detectar una masa característica oculta en uno de sus bolsillos… Era una de mis llaves Sith. Yo no tenía ni la más mínima idea de para que servían estos artefactos que encontré mientras usurpaba los tesoros de Sith antiguos, y tampoco tenía idea de cómo ella había logrado arrebatármela. A final de cuentas la chiquilla no era para nada ingenua, y se había ganado tener una conversación conmigo.

Cuando me disponía a terminar con la vida de mi ya debilitado rival, una cantidad considerable de republicanos arribó el lugar para formar un perímetro alrededor de su cuerpo, por lo que tuve que escabullirme para retirarme. No sin antes haber recogido el cuerpo de la aun desmayada joven, a quien nunca podría dejar en manos de la República de nuevo.

Justo antes de subirla en mi nave, ella abrió los ojos para luego dar una expresión de confusión. Se puso de pie y miro a su alrededor para luego, volver a fijar su mirada en mí. Noté se había colocado en una posición defensiva, y para mí fue fácil detectar el pánico que sentía en ese momento.


«Sabes hacer otra cosa además de correr»
«Tal vez…»
«¿Por qué lo has hecho?» le pregunté. Me estaba comienzo la cabeza.
«No lo sé.»
«Lo sabes.»
«No, no lo sé.»

Ya la chica había agarrado confianza, era impresionante. Tener en presencia a alguien que te podría arrebatar la vida sin tu darte cuenta y sin embargo, no dudar ni un minuto de tus palabras.

«Te me haces familiar… demasiado.» Lo dije mientras recordaba la silueta de Adellie Caelum
«Pareciera que no solo a ti»

Repentinamente, sus características físicas cambiaron como por arte de magia. Ya no era una chiquilla con cabellos rojos, estos se habían transformado en unos de color muy claros.

«¿Cómo has…?» le pregunté con un tono de sorprendido
«Tengo sorpresas»

Me volteé hacia mi nave y me preparé para subir a ella, para luego mirar de reojo que la chica me había seguido y quería subirse a mi nave.

En la nave, le entregué la Llave que antes me había arrebatado, ella, se lo había ganado. Tomamos rumbo hacia Prakith para así, emprender un nuevo camino y reescribir de nuevo la historia.

Y es aquí donde el relato concluye, es totalmente incierto si la respuesta se oculta en verdad en esta chiquilla, la cual he bautizado como Airyth Logeish. Quizá, ella sea la digna de continuar con mi legado y la única apta para soportar mis entrenamientos, quizá, ella sea la nueva respuesta y la nueva generación de relevo que los Sith tanto aspiramos. A partir de este momento, toda la galaxia… Volverá a temer.





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Airyth obtiene una de mis Llaves Imbuidas.

Habbo Wars

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Re: Fantasmas del pasado

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