[Cambio de Facción/PJ] ---

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[Cambio de Facción/PJ] ---

Mensaje por Habbo Wars el Dom Nov 01, 2015 7:28 pm

Autor: Satella

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Ruusan

Dos siluetas estarían en la terraza de una de las habitaciones del templo. Ambas paradas bajo la luz de las estrellas mientras sus miradas se mantenían fijas en cada rincón de la zona que se les dejaba ver. El silencio entre ambos era el máximo exponente de que no necesitaban hablar entre ellos para poder comunicar lo que sentían. La figura fémina tenía sus brazos cruzados y sus cabellos rojizos estarían ondeándose mientras la brisa del planeta los acariciaba e igual a su blanca piel. Su acompañante quien estaría a su lado, llevaba sobre su cabeza sus cabellos amarrados y una mirada serena. Pareciese que habían pasado largas horas en ese lugar y en la misma posición como si tratasen de meditar la situación de cada uno en silencio, pero este se rompió. El silencio ya no fue silencio.

- No puedo quedarme aquí.
- Debes hacerlo. - La voz del hombre era tranquila.
- Debo, pero no puedo. Algo no va bien y lo puedo sentir.
- ¿Es ella? - Por primera vez las miradas de ambos se cruzaron.
- Lo es.

Ella se giró y comenzaría a dar paso, pero él rápidamente le tomaría del brazo de manera firme como si estuviera tratando de decirle algo, pero ella no lo dejo. Sus mirada bicolor se transformó en una gélida y se podía ver la angustia en esta misma, se logró soltar y tomó un bolso que estaría sobre uno de los muebles de la habitación y se retiraría de la habitación, dejando a su viejo amigo solo en aquel lugar.

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Achillea

Era un templo abandonado, la naturaleza había hecho lo suyo y logró gobernar cada pared y cada pilar de ese templo. En esa edificación abandonada no se podía decir que estaba del todo abandonada. Aún existía alguien ahí, aún vivía alguien ahí. Ese alguien habría estado muy incomoda durante las últimas noches y esa no había logrado dormir. La curiosidad de esta nueva personaje que será la protagonista de esta historia la inundó de tal manera que saldría de las paredes en las cuales siempre se mantenía encerrada, pero claro, sin antes llevar su bolso con provisiones y sus ropajes de batalla. En su rostro llevaba un maquillaje nativo el cual ayudaba a no lograr diferenciar su rostro con facilidad. Sus cabellos rojos se recogieron en una cola pero aún así habían algunos mechones que invadían su rostro, pero no era problema mayor.

Sus movimientos eran ágiles y silenciosos. Conocía el lugar de memoria, aún así teniendo tan solo 14 ó 15 años, tenía grandes habilidades y más aún estas se habían desarrollado gracias a la ayuda de su madre. Sus ojos eran igual a los de ella; tenían heterocromía. Sus ojos e movían de lado a lado cada vez que avanzaba cierta distancia, su respiración estaba al mismo ritmo que cada brisa del planeta y sus oídos estaban atentos a cada ruido que no era propio del lugar. Pero nada. No había nada, y eso era extraño... o bueno, en esos momentos no había nada.

Por alguna razón ella decidió quedarse entre los árboles, oculta entre las sombras. Algo le decía que no debía moverse de ese lugar y curiosamente, donde se encontraba, era como si los árboles rodearan una zona de tierra... Y Bingo. Se quedó en buen momento o sus instintos no le habían jugado una mala pasada.

No tardó mucho tiempo cuando de pronto, una nave se haría aparecer en dicho lugar. Era negra, se veía que había pasado por lugares de batallas y guerras gracias al mal gaste exterior que se le proporcionaba. La niña que se había quedado vigilando la zona tomaría una pose tanto defensiva como ofensiva, aunque de ambas maneras, le daba la opción de correr. No tardó mucho tiempo en cuanto la nave aterrizaría... Extraño. Rápidamente supo que no era alguien amigo, por el hecho de que no usó la plataforma de aterrizaje del templo. Su mirada bicolor se afiló completamente en cuanto vio la cabina de la nave abrirse; era un hombre pálido de profunda mirada. Llevaba su cabello amarrado y no podía distinguir el color de este mismo, pero sus ropajes oscuros y la manera en como se bajó de la nave... la manera en que comenzó a caminar sin respetar el espacio de cada vida del lugar. Ella lo supo en ese momento. Su madre ya le había hablado de ellos, y peor aún, jamás pensó que lograría dar con el mismo hombre que su madre habría peleado en otras tierras.

La respiración de la chica se hizo más lenta y sintió como su propio oxígeno se congelaba dentro de sus pulmones. Sus manos empezaron a temblar al igual que sus piernas. El miedo le estaba recorriendo el cuerpo y temía lo peor: morir. Una chispa logró evitar que perdiera la cabeza en ese momento y sacudió la cabeza de lado a lado y cuando volvió la vista hacia el hombre, él ya la estaba mirando con una mirada gélida y tragó una bocanada de aire ante la impresión.

- Te me haces familiar.
- Tengo un rostro muy común.
- Sí, eso diré. Tenías...

Hizo un rápido movimiento el hombre y deslizo un as de luz rojizo de su brazo el cual sería sujetado por un cilindro de metal y lanzó su arma en dirección de la chica. Ella rápidamente saltó de donde estaba hacia una rama más alta y se movilizó entre el mismo árbol para desaparecer de la vista del sujeto, quien, mantuvo su vista en la misma dirección como si estuviera analizando el por qué de ella en un lugar así... ¿la estaría confundiendo?

Extrañamente él decidió seguirla a todo paso, ella podía escuchar como los pasos pesados del invasor la seguían. Aún ella conociendo todo el bosque o toda la edificación del templo, se le estaba haciendo difícil correr de alguien con tanto poder que podía cortar cuatro árboles seguidos de un solo movimiento. Ella ya se habría quedado sin opciones de poder correr por los mismos árboles así que habría acudido a correr a terreno. Tuvo que detenerse y derrapar en un lugar cerrado donde pronto el oscuro estaría ya a sus espaldas con el sable láser encendido.

- Sigues corriendo igual...
- ¿Sigo? ¿Nos conocemos? - La mirada de la joven se llenó de pánico, pero ella entendía bien la confusión del otro.

Y entonces, la mirada del hombre cambió a una que podía quizás demostrar sorpresa. No entendió mucho en ese momento la chica, pero aprovechó el momento para escabullirse y escalar la pared de piedras con rapidez y sin problemas. Quizás el hombre que la seguía tuvo la intención de seguirla, pero un tercero arruinó completamente sus planes. Se escucharía una explosión y la niña atinaría simplemente a mirar a sus espaldas una vez que lograría llegar arriba de la pared.

Ella no tenía información sobre él, y si la tenía, la había olvidado por el miedo. Era un soldado de cabellos claros con un rostro demacrado por el tiempo y las guerras, en sus manos llevaba un arma y en su mirada, la confianza de un ejercito completo. Él desprendía todo el valor que cien hombres podían desprender, sus movimientos podían demostrar sus años de experiencia en los campos de batalla y...

- ¡Al fin te encuentro, solo!

Esas fueron las primeras palabras del soldado. Su voz sonaba como si él supiera a quien se enfrentara y no tuviera miedo de la amenaza que estaba buscando, porque realmente, no se le presentó. Él pareció que la buscaba.

El hombre de negro soltó una carcajada y el soldado rápidamente acudiría a lanzar una segunda mina que daría una explosión inmediata, pero el oscuro de alguna manera llevaría la mina contra la pared de piedra y comenzaría la batalla entre ambos.
Era difícil saber quien podía llevar ventaja y quien no, ambos tenían lo suyo. Los disparos podían ser mortales, pero un descuido el sable láser y podía ser un destino fatal. En ese momento, la chica no podía describir bien cada movimiento y cada ataque, ambos eran rápidos y tenían su manera de pelear. Bastante curioso lograr ver a dos de distinto estilo peleando como si se conocieran de toda la vida... Quizás haya sido así. 'Al fin te encuentro' lo dice todo.

El sujeto de negro dio un gran salto de roca en roca hasta lograr subir el muro, de tal manera que se logró cubrir de los disparos del soldado. La chica en ese momento se había vuelto a ocultar de ellos, pero aún donde estaba, podía apreciar toda la pelea entre ambos. El soldado lanzó una cuerda hacia una roca de arriba para poder escalar el muro sin problema alguno. De alguna extraña manera, el soldado logró hacer caer al sujeto de negro. La chica maldecía el no tener tan buena vista para poder describir cada movimiento... quizás, el hecho de que estuviera tan aislada de todo campo de guerra y se dedicara a entrenamientos a base de meditación, provocaban eso.

- ¿Te tropezaste? - El soldado se burló del oscuro.
- Eres una basura, sin esa arma no serías nada. - Respondió en un tono molesto.
- Y tú sin tu fuerza no serías nada. - La voz del soldado tomó un tono grave y estaba preparándose a darle el último disparo. Un tiro a la cabeza.

El cuerpo de la chica reaccionó de manera inconsciente. Ella era partidaria de que todo ser vivo merecía vivir de alguna manera y que ninguno tenía derecho sobre otro. Saltó del escondite en donde se encontraba y su mirada encontró el sable láser que había sido alejado de su dueño. La niña alzó su mano hacia el sable y de manera inexplicable logró atraer el arma y tomarlo con precisión para luego encenderlo y lanzar el as de luz rojo en dirección del soldado, quien rápidamente se hacía hacia atrás y miró a la chica con impresión, para luego apuntar hacia la chica y efectuar un disparo. Allí sentió un impacto y todo se torno oscuro, no supo que pasó después, solo despertó y estaba ese sujeto ahí, frente a su rostro.

La chica despertó en un lugar totalmente diferente a donde estaba, cerca de lo que parecía ser la nave del Sith. De manera instintiva, ella pudo haber vuelto a correr, pero no lo hizo. Se quedó allí con el miedo invadiéndole todo su cuerpo y el pánico paralizándole sus piernas y sus brazos.

Se quedo en ese lugar pensando en el qué había hecho. El sujeto de ropajes negros apago el sable y lo colgó en su cinturón. La chica cambió su mirada rápidamente al sujeto y este comenzaría a caminar directo hacia ella. De manera instintiva, ella pudo haber vuelto a correr, pero no lo hizo. Se quedó allí con el miedo invadiéndole todo su cuerpo y el pánico paralizándole sus piernas y sus brazos.

- Sabes hacer otra cosa además de correr.
- Tal vez... -Sus ojos se fueron hacia otro lado.
- ¿Por qué lo has hecho?
- No lo sé.
- Lo sabes.
- No, no lo sé.

La mirada de la chica se encontró con la ajena de manera desafiante. Por alguna razón, ella ya había logrado controlar su miedo y su pánico y tomó una postura más relajada pero más atenta.

- Te me haces familiar... demasiado.
- Pareciera que no solo a ti.

Fue entonces cuando la chica acudió a su habilidad de nacimiento; el cambiar. Por su madre, ella poseía la habilidad de cambiar de aspecto a su gusto. En su genética se podía apreciar claramente la raza Clawdite. A pesar de que no eran un cien por cien de esta misma, podían cambiar pequeños aspectos y todo dependia del tiempo que se le diera a esta misma.

Ella era peliroja con ojos de distinto color, algo que era propio de su madre. Fue así cuando al voltearse, él ya no vería a la misma chica peliroja, si no que sería alguien de cabellos claros. Algo así como su propia imagen.

- ¿Cómo has...?
- Tengo sorpresas.

La mirada de él había cambiado completamente a una muy interesada. Dio unos pasos de lado a lado y se dio media vuelta. Quizás no dijo nada, pero era demasiado obvio el que ella debía seguirlo... y así fue. Ella lo siguió en silencio con las manos cruzadas bajo sus túnicas.

« Hasta ese entonces, yo siempre me había llamado Asui Caelum-Shan Skywalker. Un poco largo, sí... pero ese era mi nombre. Era muy parecido al de mi madre: Adellie Lucius Caelum Shan. Aún recordaré cuando lo seguí hasta su nave y su mirada se encontró en la mía con una sonrisa de sorpresa. No me preguntó mi nombre ni me preguntó si quería uno nuevo, él solo me llamó Airyth Logeish. Supuse en ese momento que había sido aceptada bajo sus reglas»
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Ruusan

« Yo logré sentir cuando ella ya había dejado de ser una extensión más de mi.»

Esa misma noche en que Adellie había dejado a Eresse en la habitación sin explicación alguna, su respiración se volvió irregular y sintió como algo no iba bien. Ella estaba yendo a lo que sería las plataformas de las naves, pero antes de llegar su cuerpo comenzaría a perder un poco la conciencia de lo que estaba haciendo ahí. Apoyó su cuerpo completamente contra la pared mientras trataba de regular su respiración y evitaba que su mente le mostrara lo que no quería ver: Asui se había ido.

No tardó mucho tiempo en recomponerse y volver su camino hacia las naves. Ella tenía en cuenta que siempre estaban sus compañeros de su misma organización vigilando, pero esta vez no era así. Quizás hubo una reunión de la cual ella ignoró completamente. Sin demorar más logró dar con su nave; bastante dañada por fuera, muchos rayones pero nada serio. Lo único que se mantenía intacto era el logo de la Orden Jedi.

- No puedo creerlo...

Las palabras de la Sombra se escucharon completamente dolidas mientras tomaba posición en su nave. Tuvo la suerte de que su droide aún seguía ahí y este mismo le ayudó a elevarse de la plataforma. Adellie era una buena piloto, por lo mismo dio un último paseo por la terraza que correspondería a su habitación y se encontraría su compañero. Sus ojos se fijaron en ella por última vez y logró ver a su amigo Eresse aún ahí.

« Espero algún día me entiendas. »

Dijo esas palabras en su mente para finalmente salir de Ruusan y desaparecer. En su viaje, su mente le comenzó a jugar una mala pasada, ella estaba abandonando sus principios y todo lo que había sido en su vida hasta esa noche. Estaba dejando a su primera aprendiz; Circe/Shemendalia. Estaba dejando a sus Maestros, y no solo a ellos, si no a todos los que la vieron crecer. Estaba dejando a compañeros con los cuales se había desarrollado tanto mental como físicamente. Peor aún, estaba dejando a su familia; Sikurd Caelum. Su sobrino el cual tomó el puesto de hijo. Él había sido su luz en tiempos de oscuridad y su respuestas a muchos problemas, pero no a este. Su fe estaba puesta en él, su fe y sus sueños... y nuevamente, no solo él estaría en su cabeza, si no aquel joven Aprendiz más conocido como Veshik. Alguien en quien había visto un futuro puro y sano, un futuro de bien y justicia.

Ya no había vuelta atrás.
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Prakith

- ¿Cuál es tu nombre? - Fue la primera pregunta que recibió la primera vez que pisó los pasillos del Templo que se situaba en ese planeta tan muerto.
- Soy Airyth Logeish, Darth. - Y fue la primera respuesta que ella logró dar sin tartamudear.

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OFF/ACLARACIONES.
Adellie se va de Ruusan y permanecerá inactiva dentro de Rol.
Airyth Logeish/Asui Caelum-Shan se hace Sith y es activa dentro de rol.

Habbo Wars

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Fecha de inscripción : 12/05/2015

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