¡Hasta la Victoria o la Muerte! [Satella/Llamo a votación]

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¡Hasta la Victoria o la Muerte! [Satella/Llamo a votación]

Mensaje por Habbo Wars el Dom Nov 01, 2015 6:31 pm

Autor: Ragot

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«Debemos luchar hasta la victoria, o la muerte ¡por la República!»

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Jace Malcom ha sido el mejor, pensaba en mi habitación en uno de los apartamentos de Ruusan en donde me encontraba entonces, sin duda alguna el mejor, ha inspirado a los soldados Republicanos que han sabido de su historia pero hay algunos que hemos decidido honrrar su memoria con actos heroicos que encienden la luz en la marginada Galaxia, sus propios descendientes, Jothan, Ihndark, Dosme, Rylar y por supuesto yo, Ragot Malcom.

Pero ¿Es solo él quien nos motiva? Es claro que no, solo hay que ver los actos del imperio para tomar valor y estar dispuesto a dar tu vida por alguien que quizá nunca sabrá quien fuiste. Puede ser hoy el último día que te levantes como anteriores lo han sido para compañeros que cayeron por sus ideales, por la paz, por la República.

Me levanté de mi cama luego de pensar en todo lo anterior, un nuevo día, nuevas amenazas. No hay descanso para un soldado en la guerra y menos una de este Tamaño.

Un llamado a todos los soldados disponibles resonó por toda Ruusan, Alderaan de los pocos planetas que habían resistido y se mantenían al lado de la República estaba nuevamente siendo atacada y era nuestra misión asistir a su ayuda. Marchamos sin dudarlo como siempre lo hacíamos, sin vacilar, sin titubear, En los ojos de cada uno de los soldados se podía ver el mismo brío y la misma fuerza con la cual cada uno se había alistado para proteger nuestro hogar.



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Las naves marcharon rápidamente hacia Alderaan donde nos esperaba un escenario horroroso, las hermosas montañas del planeta se encontraban llenas de escombros, el arte en las hierbas que caracterizaban Alderaan utilizaba en lugar de pintura, sangre. Sentía entonces como mi piel se volvía blanca, como un temblor se apoderaba de mis piernas como de costumbre y como mi mandíbula frecuentemente tiritaba, el temor se atemorizaba de todos pero era aplacado por nuestra convicción. ¡Hasta la victoria o la muerte, por la República! fue lo que dije antes de que el primer soldado que estaba bajo mi mando cayera, sin tocar nunca el gatillo de su arma en batalla, esto es por nuestros hermanos caídos su muerte nunca será en vano mientras que otros los recordemos, Gracias hermano, en ese momento mis piernas dejaron de temblar, sentí como mi mandíbula se quedaba inmóvil y como mi rostro representaba la cólera que sentía por dentro.

Una lluvia de granadas invadió el terreno, las ráfagas de disparos hacían casi imposible lograr encontrar un sitio en donde no te alcanzaran. Seguíamos firmes, el fuego del enemigo tuvo una pausa, era nuestro momento, salimos entonces de la sobra que nos brindaban los altos bosques que nos garantizaban estar a salvo y respondimos al enemigo, avanzamos de frente contra ellos y antes de impactar con los primeros enemigos dimos un gran grito de guerra que nos daba el coraje para continuar, pero estos no eran los únicos gritos, se escuchaban gritos de nuestros amigos, gritos que acompañarían a los demás en mis pesadillas, un hermano caído, una pérdida para la República.

La escaramuza parecía perdida, el Ejercito de los sith nos superaba numéricamente, no podíamos esperar más, rendirse nunca ha sido una opción pues fuimos nosotros quienes elegimos ser lo que nadie más queria ser y mirar el terror a la cara, estamos orgullosos siéndolo y si hemos de caer, caeremos en el campo de batalla, decía, tratando de calmar el miedo que observaba en los rostros de quienes seguíamos luchando. ¡Una luz iluminó mi rostro! Los disparos de una gran nave de la República irrumpieron en el campo de batalla y arrasó con ellos al ya herido ejército sith.

Habíamos cumplido con el objetivo pero ¿A que precio? comencé a buscar a los miembros caídos de mi comando eliminando su nombre de mi datapad, que gloriosa muerte, que sacrificio tan grande. Me levanté luego de observar el rostro del último de los héroes para borrar su nombre de los miembros activos, había sido una victoria, pero una que no podíamos celebrar, la República montó un campamento en Alderaan, algo temporal que serviría para nuestro descanso.



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Mi sueño poco profundo debido a las pesadillas fue interrumpido por un llamado de emergencia de Jothan quien advertía con una gran preocupación que un artefacto construido por el Imperio sith iba a lanzar un tenaz ataque hacia Aldera, la capitál del planeta. La noche no había acabado y no dudé en llevar conmigo a unos cuantos soldados novatos que se encontraban disponibles, en algunas naves ligeras partimos hacia las montañas que hacían guardia al rededor de la ciudad, según Jothan sería atacada desde allí.

Nos logramos ubicar en una alta posición de la cordillera en donde con mis electrobinoculares detecté un gran número de formas de vida en el interior de una montaña al cual nos dirigimos con un gran afán, la entrada al interior de la montaña parecía estar cubierta por los escombros de un destructor del Imperio que había servido como carnada para ejecutar este plan malévolo, sacamos los escombros intentando ser lo más sigilosos posible, algo que logramos sin una mayor dificultad.

Pero esto era solo el comienzo de lo que iba a ser una misión difícil de completar, bajamos por unos ductos de aire que conducían a una base imperial en donde se estaba terminado de desarrollar el arma mortífera, pero esta arma no estaba sola. Gran parte del Ejército que había atacado recientemente Alderaan habían cambiado de rumbo y se habían refugiado silenciosamente dentro de esta base para asegurarse de que todo saliera como se lo esperaban debido a que sospechaban que el Canciller Jothan podría obtener dicha información.

Comenzamos a avanzar lentamente hacia la posible ubicación del arma que iba a destruir Aldera si no la deteníamos, las emociones se volvían a encontrar, era una misión que hacía dudar a los novatos que actuaban como valientes veteranos y sí, los veteranos tambien dudamos, logramos interceptar la parte del ejército que se encontraba rodeando el rayo, el imperio no quería tomar ningún riesgo, a mi señal inmediata sacamos nuestros blaster y comenzamos a disparar, sí, era suicida pero era la única oportunidad que teniamos de por lo menos ganar un poco de tiempo.



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Nuestro objetivo era plantar los explosivos de gas Tibanna que los soldados mantenían cargados en sus espaldas, fuimos descubiertos por un vigilante que inmediatamente prendió las alarmas, Comenzamos a disparar, era una alerta máxima para el imperio que confirmaba la filtración de información que había dentro de su academia desde donde se dirigían todos los planes. Lanzamos granadas a los organizados soldados que disparaban sus ráfagas ordenadamente, quince miembros del comando nos encontrábamos rodeados y la carga del explosivo en la espalda era muy pesada y fue dejada en el suelo mientras prolongábamos el ataque, debíamos cumplir la misión o la República perdería un faro de esperanza.

Un plan llegó de repente a mi cabeza, lo efectuaríamos inmediatamente, cargaríamos contra las tropas del Imperio y combatiríamos cuerpo a cuerpo mientras que con las blaster abriríamos paso a los novatos que llevarían el explosivo cerca del rayo láser. El plan se efectuó y con once soldados emprendimos la carga hacia las tropas enemigas de frente haciendo antes unos disparos que cubrirían a nuestros compañeros, en la carga cayeron cuatro de los nuestros en un abrir y cerrar de ojos, el resto logramos hacernos paso entre la zona que era custodiada por varios soldados del Imperio, escuché de repente que los explosivos habían sido puestos en su lugar y me retiré rápidamente hacia una zona donde estaba en cubierto, desgraciadamente fui el único, mis compañeros se habían quedado atrás rodeados por el enemigo que les apuntaba ferozmente como una bestia mostrando sus colmillos, ¡Disparen! Ordenó una voz macabra y el arma comenzó a cargar energía para ejecutar el único disparo mortal. ¡Hágalo destructor! Escuché la voz de uno de los novatos que me indicaba el detonador de los explosivos, Quedé en trance observando el rostro de angustia de los soldados que esperaban con temor su último suspiro ¡Por la República! entonaron en un fuerte grito los novatos que dispararon a su alrededor, el en instante muchos fueron ejecutados. Rápidamente tomé el generador y miré nuevamente a los novatos que afirmaron que lo hiciera moviendo su cabeza, cerré los ojos y cubriéndome con una Gran roca detoné el artefacto.

Mi armadura quedó destrozada al igual que el plan de los sith, los novatos habían logrado su misión, ¡Lamentaré el haber abandonado a mis novatos! exclamaba histérico, golpeando mi pecho con mi puño cerrado, cuando de repente un rayo de sol que entro a la destrozada montaña iluminó un gran trozo de metal que tenía una insignia que para mí era conocida, me acerqué rápidamente y le limpié el polvo a una placa que se encontraba casi destrozada por el paso de los años, decía:



«Aunque los sacrificios son grandes, luchamos sabiendo que una sola chispa de coraje puede encender los fuegos de la esperanza, y restaurar la paz en la galaxia.»

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"Aquí se encuentra la armadura del escuadrón Havoc de Jace Malcom quien Lideró varios asaltos contra tropas sith y logró devolver esperanza y paz a la República Galáctica", Retiré la armadura destrozada de mi cuerpo y coloqué en su lugar la de Jace Malcom quien me había devuelto en ese momento el valor para seguir adelante y para continuar combatiendo al imperio Sith, la misión había sido ejecutada correctamente pero la República debía seguir vigilante.

× Ragot Malcom encuentra la Armadura de Jace Malcom en Alderaan.
× La República frustra el atentado del imperio en contra de Alderaan.


- No se conocen datos exactos de la muerte o algún lugar donde se puedan encontrar los restos del mítico soldado por lo que inventé este final
- Si todo sale bien obtengo la Armadura del escuadrón Havoc de Jace Malcom.

Habbo Wars

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