[Rol Ruusan] Fortaleza

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[Rol Ruusan] Fortaleza

Mensaje por Habbo Wars el Dom Nov 01, 2015 6:25 pm

Autor: Satella

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Capitulo I

Sé fuerte, mantente fuerte.



'' Había decidido volver al lugar que siempre iba cuando tenía problemas, pero quizás, este problema tendría una respuesta de un mayor tiempo de plazo. Nadie lo sabía, siquiera yo, quien meditaba la situación noche tras noche y día tras día buscaba una respuesta escrita. Nunca había pensado que volvería a un lugar como con el que había soñado, desde el momento en que había vuelto en mi nave a este planeta tan oscuro y de musgosa fauna pensé que siempre me quedaría aquí, pero no fue así. Me había equivocado. ''


Ella había cruzado la galaxia en su vieja y gastada nave desde el oscuro planeta a sus raíces, sí, se le podía llamar raíces a donde se dirigía en esos momentos, ya que fue el lugar donde creció y se entrenó para convertirse en lo que era.

Su nave había por fin aterrizado en la vieja plataforma del Templo Jedi ubicado en Alderaan, un planeta lleno de vida, donde dicha vida ya había tomado posesión incluso de la metalizada plataforma. Abrió la cabina de su nave y saldría para alzar su rostro ocultado bajo una oscura túnica y la fuerte brisa del lugar lo bajaría de la cabeza de la silueta que recién habría llegado al lugar. Una roja cabellera se haría presente y pronto se ondearía ante el viento que el planeta le proporcionaba. Su cabello llevaba una curiosa decoración; plumas, una que otra trenza y hasta adornos de madera y más aún su rostro que se reflejaba en la cristalina cabina. Sus ojos bicolor estaban pintados en todo el borde negro y en sus mejillas se formaban una que otra mancha o gota hacia. Si alguien la hubiera visto en ese momento, sabría donde habría estado sin siquiera preguntarle; siempre y cuando supieran quien era la mujer que estaba en esa nave. Sus piernas se flexionaron y dio un salto para poder caer sin problemas alguno a un lado de la nave y comenzaría a caminar para nuevamente cubrir su roja cabellera tras la oscura prenda.

- ''Hogar dulce hogar'' - Se repitió así misma de manera burlesca, como si estuviera citando a alguien.

Quizás hubiera podido recorrer el templo si hubiera tenido el valor de enfrentar su feliz pasado con lo que representaba actualmente. En el único pasillo que logró recorrer, su dedo índice recorrió la pared y cada detalle dibujado en las paredes. Sí, el templo de Alderaan tenía tallados en cada pared que se pudiera tallar y era el relato de la historia del templo. Era imposible no notar como la maleza había tomado control en los pilares o en los pasillos y que el aroma cambiara tan drásticamente; ahora todo era como sentir el aroma del césped recién cortado y la humedad, sobre todo esa humedad. La mujer se detuvo de golpe frente a un gran portón, pro el portón pareció haber caído con el tiempo o por la misma humedad o el mismo desgasto de los años y en el interior, los rayos del sol iluminaban el interior a través de las ventanas.

- Los años... han hecho lo suyo.

Siguió con un paso firme por el lugar y luego salió a lo que sería campo abierto. En el exterior, se mantenían los pilares de guardia y las zonas de entrenamiento ya ni se podían notar, pero se podían distinguir ante los muñecos o las marcas de los arcaicos de los jóvenes Iniciados que en algún momento entrenaron en ese lugar. Ella se dirigió a una zona en específico y sus dedos recorrieron la quemadura del arcaico sobre una roca. Era como si dicho corte le trajera mil y un recuerdos y solo una sensación: felicidad.

Se alejó del lugar y comenzó a caminar por los árboles, sentía que estaba a salvo, que no habría problemas si seguía por ese lugar, que no existía nada más que su mente y la naturaleza. Sentía como los midiclorianos recorrían todo el lugar, como la vida estaba en todos lados y se hacía sentir a través de cada paso que ella daba.

- ¿Dónde estarán todos...?

Su mente estaba nublada y más aún sus sentidos. Por dentro, sentía un gran vacío y más aún un miedo muy profundo que gobernaba su mente. Sus pasos la llevaron a un valle donde la nieve gobernaba y los árboles rodeaban la zona formando un círculo de nada, solo de hierba alta que se movía ante la fuerte brisa del planeta. Curiosamente, en esa zona no se veía una amplia población de Nerf, más bien, parecían alejados del lugar y rodeaban la zona. La mujer no entendía muy bien el por qué de esa actitud, pero en lo más profundo de su cerebro, sí sabía la respuesta, pero no quería realmente aceptarlo.  
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Un fuerte viento se haría presente de un segundo a otro, la zona se volvería fría y un peso caería en los hombros de la mujer. La capucha que cubría su cabeza sería llevada hacia atrás y sus cabellos de la tonalidad del fuego serían liberados y se ondearían al igual que cada adorno que estaría en su cabeza. Sus ojos bicolor se abrirían de par en par y su cicatriz se haría presente por primera vez en su rostro.

- Esta sensación... -Susurró.

El miedo comenzó a recorrer por su cuerpo y la desesperación trataba de gobernar su mente, pero su cordura y su serenidad no dejaba que aquello ocurriera. Su mano zurda comenzaría a deslizarse por el interior de su túnica, directo a su cinturón para poder tomar el cilindro metálico que habría abandonado tantos años con razones de peso. Un frío bajo cero dominaba el lugar, se sentía la ira, el odio y la impaciencia caminar hacia el lugar, era como si estuviera todo aquello materializado en carne y hueso y ocurrió. De pronto, una silueta negra se elevaría por los aires ante un amplio salto y se haría ver con un as de luz roja circulando en su mano y ella ante reflejo empuñaría su sable láser y lo encendería para lograr recibir a aquel hombre que iba directo hacia ella. Se escuchó aquel ruido electrificado del impactar de los sables y Adellie recordó. Recordó todo lo que ella vivió cuando era más joven. Recordó lo que era volver a pelear con su sable láser y sobre todo, recordó lo que era sentir el miedo en persona.

Ante la respuesta del choque de los ases de luz, ella alzó su mano libre y ante una expulsión de su propio energía empujaría al hombre hacia atrás y rápidamente flexionó sus piernas para poder dar un amplio salto hacia atrás.

- Te recuerdo.
- Oh... creo que me alagas.
- Recuerdo lo que has hecho con los míos.
- Debes ser más específica, han sido muchos.

Y él no esperó, corrió nuevamente hacia la usuaria del Ashla y ella esperaría pacientemene por su oponente, y comenzaría nuevamente el choque de los ases de luz, eran tan veloces los golpes que se bloqueaban entre sí que parecía que el rojo del sable enemigo y el azul de la mujer se uniesen y formaran un tercer color. Adellie tomó nuevamente espacio para poder comenzar un plan en su mente.

- Eres rápida.
- Pareciese que los años no dijeran eso.
- Una pena que no podrás contar este momento.

Y quizás el ente oscuro tenía razón. Tal vez, ella no podría contar esto otra vez y era lo que más temía. ¿Temer? ¿qué era realmente el tener miedo? La mujer mientras bloqueaba cada corte que el oscuro lanzaba, ella meditaba en su interior ¿meditar? así es. Su cuerpo y su mente recordaba todo y en lo más profundo de ella, recordaba su deber, a qué servía realmente. Sus movimientos cambiaron notablemente y su túnica se había convertido en una capa, ya sus prendas de lucha se habían hecho notar y su mirada... sí... aquella mirada que solo demostraba estar confundida había recordado todo.

- Quizás esto se ponga interesante.
- ¿Quién sabe? Habrá que descubrirlo.

Esa confianza en los ojos de la mujer había vuelto y sus movimientos eran más libres. Dio un salto sobre él donde bloquearía un corte directo a su cara y con su mano libre expulsaría una energía directa hacia el ente oscuro, y él respondería de igual manera, como si entre sus manos se generara una energía invisible que poco a poco generaría una especie de bomba de energía y explotaría enviando a ambos a lo lo lejos. El sujeto derraparía con su cuerpo rígido y la chica daría una vuelta en el aire para caer a piernas flexionadas.

- El Verdugo. -Finalmente ella dijo mientras su mirada se encontraba con la ajena a través de la máscara que estaba usando. Unos ojos lleno de cada fuerte emoción que podía sentir una persona- Eres quien llega y  con todo acaba... has sido el ángel de la muerte de mucho de mis compañeros.
- Tus compañeros y muchos más. - Tomó una postura un poco diferente, como si estaba abierto a intercambiar una que otra palabra. Pareció interesarse al saber que ella lo conocía- Tu rostro me es familiar, tus movimientos no, ¿es tu tonto valor lo que ha hecho que te enfrentes ante mi? o quizás el hecho de que sabes que no lograrás contar esta última experiencia tuya.
- Me gusta el que hables y hables Verdugo. -Ella no podía llamarlo de otra manera, sabía quien era, lo conocía, tenía claro de lo que era capaz, pero no podía demostrar miedo... es más, ¿qué podía perder ella en ese lugar? Nada, y eso ya no era un limitante.
- Los últimos diálogos de una Jedi de tu clase... ya no se ven muchos como tú, podría decir que te has hecho única... Sombra. -Lo último lo escupió con asco y daba la sensación de que parecía divertirse en ese momento.
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Capitulo II
No pierdas el control.



Los ojos bicolor de la mujer no se despegaron de los ajenos que se ocultaban tras la máscara negra con bastante detalle de guerra. El ente oscuro dio un paso hacia su lado y la chica respondió de igual manera, dando un paso hacia el lado contrario de donde él había empezado a caminar, estaban figurando un círculo con sus sables encendidos. Adellie, la mujer peliroja, tenía su sable apuntando hacia abajo y en cambio, El Verdugo, como así había nombrado la mujer al oscuro mantenía el as de luz rojo en lo alto. Los movimientos de ambos eran cuidadosos y delicados, la Sombra trataba de ser lo más silenciosa y liviana posible mientras que el otro, en cada paso que daba, era como si marcara terreno e hiciera saber de su presencia. La mano de Adellie se apretó contra el cilindro metálico de tal manera que sus nudillos quedarían blancos.

Ella no perdió vista alguna de su contrincante, esperaba a que diera el primer movimiento para poder así responder y no perder terreno y sobre todo, no darle la ventaja sobre ella, pero sus ansias, sobre todo, aquella emoción que despertaba en lo más profundo de ella de volver a blandir el sable con destreza era algo que estaba comenzando a recorrer todo su cuerpo. Un hormigueo y una presión sobre su pecho que causaba que su respiración se convirtiera segundo a segundo en algo más lejano.

Una fuerte brisa volvió hacia ellos, movió la hierba alta y fue el momento preciso en el cual cuando apenas la brisa movía la hierba en la zona del oscuro, este se movería velozmente hacia la pelirroja quien alzaría su sable rápidamente contra el ajeno para nuevamente realizar el choque de las hojas y formar ese típico sonido eléctrico. Aquel sonido era forzado a mantenerse ante la fuerza de ambos, ninguno cedía ante la fuerza del otro y sus miradas no se dejaban intimidar por la otra, se mantenían allí como si fueran un equilibrio entre el bien y el mal.

Adellie por menos de un segundo, cedió y eso hizo perder el control. Rápidamente, ''El Verdugo'' comenzaría a realizar una serie de ataques con su sable láser y ella solo tendría que responderlos de manera rápida y ágil sin perder el ritmo en ningún momento, ya que aquello podría terminar en un final mortal para su vida. Si ella era buena para algo, era para hacer trampas o bien, para poder salir de los problemas rápidamente. Así que manteniéndose en aquel ritmo rápido, agresivo y mortal que recibía de cada bloqueo que ella daba hacia el sable ajeno ella ya había tomado el tiempo de lo que se demoraba en impactar el sable ajeno contra el propio y así fue como la comisura de sus labios se levantó de manera curva.

De manera sucia la chica realizó un movimiento rápido con su pie contra el tobillo ajeno para tratar de hacerle perder equilibrio al oscuro... y bingo, lo logró a la primera. Rápidamente, con su mano libre, expulsaría una fuerte onda hacia la mano de la cual él tendría el sable sujetado de tal manera que lograría que lo soltara rápidamente. el cilindro metálico y ella con un movimiento limpio trataría de realizar un corte mortal hacia el cuello, pero El Verdugo, más rápido que ella se haría hacia atrás y alzaría su pierna derecha para dar un golpe directo al estómago lo cual provocaría que perdiera casi todo el aire y seguidamente el equilibrio. El sable de luz de Adellie se apagaría y ya no estaría sujetado de manera tan firme como hasta hace unos segundos atrás, por lo mismo, su adversario aprovecharía aquello y giraría sobre su eje manteniendo alzada la pierna con la cual había golpeado a Adellie y daría un pequeño salto para impulsarse en el mismo aire y bajaría la pierna alzada para pegar con la que estaba abajo la mano de la chica que llevaba sujetado el sable y sería lanzado a lo lejos. La chica derrapó en el suelo, sus brazos eran el soporte de su cuerpo mientras trataba de volver a levantarse y calmar su respiración, o bien, normalizarla.

- Deberías tener más cuidado. -La voz de El Verdugo era amenazante y se notaba una pizca de enojo en ella.
- Pareciese que te tomé por sorpresa. -La pelirroja le respondió con una pequeña sonrisa mientras volvía a tomar lugar de pie.
- Eres como todos los tuyos... nada. -Pareció que aún no le molestaba el hecho de no tener su sable y se preparaba físicamente para comenzar a pelear.
- Ese tono de voz no pareciera lo que dices... -Finalmente se levantó y trató de buscar su sable láser con la mirada, pero no tuvo mucho éxito, aunque tenía la noción de la zona en donde se podría encontrar.

Pareció que lo último no fue de mucho agrado para el Sith y lanzó un fuerte grito de guerra y se lanzaría contra la Sombra donde ella ya dispondría de una buena posición de batalla. En ese momento, Adellie agradecía a Gios Jisaid por haberle enseñado parte de sus raíces Kiffar. El oscuro alzaría su mano diestra y lanzaría un golpe directo al rostro de la peliroja y esta rápidamente alzaría ambos brazos hacia la dirección del golpe, donde uno bloquearía con todo su antebrazo y el otro sería el apoyo para evitar que se moviera. La chica reaccionó inmediatamente donde levantaría su pierna lo suficientemente alto para llegar al rostro de su contrincante y golpearía este con fuerzas para pronto impulsarse hacia atrás. Él recibió el golpe, pero no se movió del lugar, apenas su cabeza se giró por el impacto y luego sacudiría esta en forma de burla.

- ¿Es todo?
- Espero que no...

Y apareció. Justamente, cuando se había impulsado hacia atrás el brillo del sable llegó a sus ojos donde seguidamente su mano zurda se alzaría hacia dicha dirección y atraería el sable láser y apenas este sería tomado lo encendería de golpe. El Sith ya habría hecho lo mismo al mismo tiempo y nuevamente, sus miradas se volverían a encontrar.

Ella no podía negar que estaba muy golpeada, agregando que el dolor en su cuerpo era un recuerdo de sus antiguas batallas... estaba fuera de forma y eso era algo que no se podía negar. Fue entonces cuando mantenían esa tensión de sus presencias y pronto llegaría una tercera presencia, pero no en ese momento, si no que sería de cierta manera un despertar de muchas emociones y sentimientos... Adellie temía lo peor. Sus ojos lo describieron claramente, ella conocía eso, o bien, conocía quien era esa persona.

- Vaya, vaya... ¿podré divertirme aún más? - Finalizó su pregunta con una macabra risa.
- Ni se te ocurra. No te dejaré acercarte a él. -Adellie había marcado su frase con un tono peligroso.

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Capitulo III
Equilibrio.


Fue un momento de segundos. El Verdugo alzó su mano libre rápidamente y de este se desprenderían unos rayos violetas y la mujer respondió interponiendo su sable contra estos para recibir toda la descarga en su hoja de luz. Sentía como su brazo perdía fuerza, así que se obligó a apoyarse con el otro y este mismo comentaba a vibrar por la fuerza de su contrincante. Los rayos se detuvieron, pero más no las ganas de eliminar a la luminosa de parte del Sith. Él sabía que en ella había cambiado algo en su actitud desde el momento en que sintió esa nueva esencia en el planeta, el oscuro tenía más que claro que en ella había nacido el sentimiento del miedo, nuevamente, por esa tercera persona.

El hombre había entendido por fin el punto débil de la chica, y sabía perfectamente que la única manera de hace dudar a alguien era cuando sentía miedo de perder algo, o alguien. La peliroja había tomado una posición un poco más defensiva, sus brazos cubrían las partes vitales de su torso y sus piernas flexionadas para poder escapar en cualquier momento, fue así cuando él supo que había ganado terreno. Sus manos ya no llevaban el sable rojo, estaban libres y se notaba que había optado por otra manera de batallar. Adellie lo sabía y temía lo peor: perder.

El oscuro aprovechó el momento y su esencia se había propagado por el lugar, ya no se sentía la misma armonía que hace un rato, ahora todo era extraño para la peliroja, algo incómodo, un aire pesado. El Verdugo alzó su mano diestra y expulsó una fuerte onda de energía la cual llevaría a la chica hacia atrás, junto contra unas rocas para luego impactar de una manea violenta y finalmente caería de rodillas soltando uno que otro quejido mientras tosía seguidamente por la perdida de aire.

- Es... demasiado. -Susurró para ella misma.
- ¿Qué pasa?  Te has quedado callada.
- He de parar el juego si es así... -Sus piernas tomaron fuerzas para lograr ponerse de pie.

Adellie esta vez se vería un poco más seria ante el tema, y más aún si estaba comenzando a jugar con su propia vida contra alguien que solo demostraba una mínima parte de su poder y habilidades... pero aún así, si había alguien experta en escapes, era ella. Él nuevamente se estaba preparando para poder realizar un segundo ataque, pero los audaces ojos de la peliroja lograron ver lo que venía. Quizás para la gente normal no sería más que una ráfaga de viento, pero para ella, era una onda oscura que no transmitía nada bueno y sería de tal manera que respondería la energía ajena con la propia. Esto se vería para ellos como una pelea entre los dos lados de la fuerza donde siempre se mantendría arriba el de mayor poder... y a ella no le estaba yendo muy bien. Así que por lo mismo acudiría a un segundo plan y llevaría una de sus manos en dirección de un árbol y moldearía los midiclorianos de este mismo de tal manera que su tronco, casi en la zona base, comenzaría a romperse y finalmente caería entre los dos. Claro, ambos saltaron hacia atrás para evitar que alguna de sus ramas los golpearan y fue así cuando se levantaría una capa de tierra y sería el momento preciso para la chica. Escapar.

- Muy astuta.

Adellie había comenzado una carrera bastante rápida, sus piernas se movían a gran velocidad entre las rocas y árboles. Más aún si usaba la fuerza para poder movilizarse a mayor grado. En su mente solo estaba ilustrada la apariencia de aquella esencia nueva que había aparecido de un momento a otro... era obvio de donde venía: del templo abandonado.
No tardó mucho en llegar, más tardó en poder ubicarse en un lugar que hace mucho no visitaba, pero estaba más preocupada de poder encontrar o sentir la presencia de ''esa persona''.

Por alguna razón, ella atinaría a ir directamente a la zona de plataforma de aterrizaje, justo donde estaba su nave y a simple vista logró observar la cabina de su nave abierta y de dicho lugar se escuchaban gritos de un menor.

- ¡No sé que es eso! ¡No sé que es ser sombra! ¡Solo quiero irme de acá! ¡Soy Caelum, pero no lo que dicen!

La peliroja se acercaría cautelosamente.

- ¿Hola? Hey...
- ¡¿Hay alguien aquí?! -El dueño de la voz infantil se levantaría del asiento de la cabina y al observar a la chica sus ojos brillarían de esperanza. - ¡No estoy solo! ¡Oye, aquí estaba la radio..!
-  Shh, shh. Ya lo sé, o eso creo, pero no hay mucho tiempo... Verás... -Adellie no tardaría en explicarle las cosas básicas, fue un resumen que realmente debían.

A ella no se le daba muy bien el poder hablar con niños, y más aún en una situación tan apretada como esa, pero no parecía que el chico tuviera miedo, al contrario, estaba molesto porque había sido abandonado en medio de la ''nada'' y no tenía como salir del planeta, o bueno, ahora realmente sí tenía el como y era la Sombra que estaba en ese lugar. El chico no se veía como alguien problemático, es más, parecía tomar peso a la situación y sabía muy bien que estarían en problemas si él fallaba en algún movimiento.

- Llegó demasiado pronto. -La Sombra se encontraba sobre la nave con el infante dentro, quien estaba aprendiendo el uso básico del panel de control de la nave y lo más necesario: la comunicación. - Tú espera y mantén la fe en alto. Esto quizás sea eterno.

Adellie había sentido la presencia del oscuro aparecerse por el lugar... y el tiempo se agotaba, tanto para la Sombra como para el niño.









continuará

Habbo Wars

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Fecha de inscripción : 12/05/2015

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