Alcanzando el poder del Lado Oscuro

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Alcanzando el poder del Lado Oscuro

Mensaje por Habbo Wars el Dom Nov 01, 2015 6:24 pm

Autor: Neitel

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El verdadero poder del Lado Oscuro
Capítulo I: Decisión

Coloquen el video desde el min 02:15






Sentía fluir el poder de su cuerpo ser liberado en su sable láser. Cada gota de sudor representaba mucho más que eso, no era simplemente líquido que recorría su cara y sus brazos, aquello era la muestra de todo el sacrificio que había hecho para alcanzar lo que es ahora, un verdadero Sith.
Son épocas de cambios, un nuevo renacer se ha establecido dentro de la Galaxia, y esta vez no es de manos de los mismos sujetos que han manejado el poder desde tiempos ancestrales. No, esta vez no les corresponde atribuirse estos logros, logros que más que reconocimientos de grandeza, eran hechos, hechos concretos donde se demuestra el poder de los Sith, un verdadero Imperio Sith.
De entre las sombras aparece Darth Vanqorium, símbolo de respeto entre los miembros de la Orden, caminando a paso lento e imponente.

- Es hora, Darth Inkur. - Dijo en tono firme y al finalizar se daba la vuelta para dirigirse al interior de la Academia.
- Que así sea entonces. - Después de asentir las palabras de Vanqorium, esperó unos momentos y también tomó rumbo en dirección a los pasillos del Templo.

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Era una tarde diferente a las demás, los interiores del Templo se veían de otra manera para aquel Sith. Recuerdos de muchos años atrás se posaban en su mente a cada instante. Intranquilo e impaciente, no son sensaciones que acostumbre a sentir, se suponía que esas emociones fueron controladas hace muchos años, largos entrenamientos y constante meditación al parecer no fueron suficientes, pero él siempre supo que nadie termina de aprender jamás.
Antes había que dejar a cargo algunas cosas, cosas que sólamente debiera hacer uno mismo, puesto que el trabajo ajeno siempre será incompleto para él. Inkur avanzó con destino a su último aprendiz tomado a cargo, aquel sujeto con el que épocas anteriores disputaba peleas internas debido a su mal comportamiento, hoy era un fiel seguidor de las enseñanzas de Darth Inkur. Dispuesto a seguir aprendiendo, aceptó las normas impuestas por su maestro y se dedicó a mejorar sus falencias como sith, para avanzar a un nivel superior, un ser completo y dedicado a una sola tarea en especial: engrandecer el poder bélico de los Sith.
- Recuerda que tu entrenamiento no ha terminado. -Se giraba para al hablarle no verle la cara.
- En mi ausencia deberás hacer lo que ya te he encomendado y seguir el modelo de adiestramiento que te he impuesto, solo así alcanzarás tus objetivos.
-En ningún momento Inkur dejó de tomarle atención a su aprendiz.
- Sí, maestro. - Totalmente frío como de costumbre, soltó su seca afirmación, y como nunca fue de esperarse, Grawn reverenció levemente al que ahora lo haría superar sus poderes, alcanzar lo más alto de la Orden y cumplir su anhelado objetivo personal.

Ambos se retiraron y Grawn, al escuchar simplemente la primera frase, ya sabía los motivos de Darth Inkur. Para él estaba claro que su maestro nunca le comentaría algo tan básico como que su adiestramiento está inconcluso. inmediatamente logró deducir sus intenciones.

Mientras tanto, en la Academia, todo era como de costumbre. Aspirantes en la antesala del templo, siendo observados por personal delegado a examinarlos para ver si estaban preparados para entrar directamente a las enseñanzas del Lado Oscuro, o bien ser asesinados sin compasión, puesto que un ser inútil no merece seguir gastando aire ni ocupando espacio en un planeta tan importante como lo era ahora Prakith. Acólitos entrenando, mejorando sus habilidades con el sable láser. Imponiéndose los más fuertes sobre aquellos que les costaba más. En el camino del sith no puedes hacer amistades, no puedes confiar en nadie. Esto era lo que intentábamos explicarles a los recién seguidores del Bogan. Por otro lado más avanzado, toda la gente que ya tenía un pie dentro de la Orden. Sith adiestrados en el uso de la fuerza, conocedores del poder del sable láser. Guerreros, algunos más avanzados que otros se dedicaban a la meditación para encontrar falencias en si mismos, para mejorarlos y seguir avanzando en el pasillo de la Oscuridad. En la cumbre de la Academia, en lo más alto del templo se encontraban los Lores. Aquellos respetados por todo el Imperio, conocedores de los secretos del Lado Oscuro. Darth Solomun, Darth Egoist, Darth Malakir, Darth Kythmnr, Darth Kuzor, Darth Vanqorium y Darth Inkur. Encargados de todo lo referente al Imperio. Líderes de los Sith, la mayoría respetados por los miembros por su sabiduría, otros por su poder, otros simplemente por su cargo. Prácticamente todo era normal, nada fuera de lo común. Simplemente se esperaba el débil ataque de la República, poco común debido al total miedo que sentían del solo hecho de pensar en hacerle frente a la Orden Sith. Del otro lado, el Imperio, devastando planeta por planeta, acorralando a los Jedi en su Academia, situada en Ruusan. Curioso, aquel planeta que le dio un hogar en ese entonces a Liten Doo, un pequeño joven con gran futuro, actualmente era atacado por él mismo, solo que ahora llamado Darth Inkur.

Era el momento de avanzar al siguiente nivel como Sith. Un ser completo debía despertar. El día avanzaba y esos sentimientos iban desapareciendo a medida que Darth Inkur iba resolviendo sus cosas antes de partir. Quizá ese era el miedo, sí... el miedo. El Lord Sith se encontraba con su aprendiz de hace tiempo, un pequeño joven que recién comienza su camino en el Lado Oscuro, Visdom.
- Haz mejorado mucho tu control sobre el sable láser. -Inkur le respondía mientras batallaba contra él, en uno de los entrenamientos cotidianos. Esta vez algo algo lo haría especial.
- He aprendido mucho de usted, maestro. Poco a poco voy adquiriendo más poder... - Con respiración agitada, aquel joven respondía, haciendo sentir su cansancio y empuñando su sablé láser, mientras atacaba al que es su mentor.
- Sientes miedo de mi, al igual que yo lo siento siempre de algunas cosas. -Le decía en un claro y bajo tono de voz.
- Yo no le temo a nada. -Agachaba la cabeza al responderle a su mentor.
- Es muy tonto aquel que diga que no siente miedo. Yo siento el miedo, pero lo adapto hacia mí... lo controlo. -Respondió Inkur cuando derremente su aprendiz se ve precipitado a atacarle.
- He aumentado mi poder. ¡Ahora no me ganará! -Visdom intenta levantarse pero de la nada el Lord Sith le responde fuertmente.
- ¡Yo no noto la diferencia! -Sin piedad, Inkur le gritaba en la cara, estrellando su sable láser contra el de su aprendiz, haciéndolo caer aproximadamente 20 metros atrás. Después de eso, el Lord sith alza una mano, apuntándole directamente. No lo pensó dos veces y lanzó unos poderosos rayos mediante la fuerza. Aquel poder, que hacía un sonido estremecedor, imponiendo miedo por su color blanco y azul, con chispas negras, característico de Darth Inkur.
Lo impresionante fue que el aprendiz pudo contener dicho poder con sus manos, aún en el suelo y estando en posición desfavorable, logró desviarlos, pero quedando inconsciente.

-

- Impresionante, debería estar muerto. -El Lord Sith se acercó lentamente a él, y luego se detuvo, observándolo en el suelo.
- Su entrenamiento con Darth Vanqorium está siendo favorable. No tengo de qué preocuparme. -Pensó.
Sin más que hacer, lo dejó inconsciente en el suelo, a su suerte. Avanzó a paso lento por los pasillos, observando cada detalle de estos... quería sentir el poder del Templo. Al avanzar posaba su mano derecha sobre las paredes. Mientras tocaba los bordes de las rocas, iba recordando todo lo que había pasado para llegar a donde está actualmente. Recordaba las veces que era masacrado por su antiguo maestro Darth Rashek cuando él sólamente era un iniciado en el lado Oscuro... y sonreía, apretando su puño.

Así pasó el día, dejando todo preparado. Ni un solo detalle al azar.

Algo desolaba la menter de Darth Inkur. Era increíble, un sentimiento que nunca antes había sentido. Tenía visiones de un cuerpo extraño entre las sombras, una silueta bien definida, fina... cálida. Inkur rechazó estos pensamientos, pero le costó bastante dejarlos de lado. Era impresionante el sentir por primera vez esa incertidumbre de no saber qué es lo que siente. Luz, sombra, luz, sombra. Un constante parpadear y entre medio dicha silueta, no se trata de un ente del lado Oscuro de la fuerza.


- Jedi. Pronto nos veremos las caras. -Pensó para si mismo.
Aquella situación no pasó desapercibida, puesto que atrajo más recuerdos de Ruusan, y el constante parpadeo seguiría apareciendo. Estaba claro que debía partir , quizá allí encontraría las respuestas de sus visiones.

Después de aquel encuentro, todo estaba listo. Solo faltaba preparar la nave y partir a Ziost. No quedaba nada pendiente en Ruusan más que la propia destrucción del planeta, y junto con ellos a la República entera. Pero eso era algo que se daría con el tiempo, y paso por paso. Darth Inkur se caracterizó siempre por ser un Sith paciente, no apresuraba las cosas que sabía que sólamente se darían con el tiempo y actuando de manera cautelosa, sin dejar detalles vagamente descubiertos. Partió a su nave y llevó sólamente lo necesario: su mente dispuesta para avanzar al siguiente nivel. Dejó de lado su sable láser en la Academia, reconociendo que la gran prueba que lo esperaba en el planeta Ziost no podía enfrentarlo con armas, sino con el Lado Oscuro de su parte.











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Esto es el primer capítulo, dentro de 10 días más haré la continuación y final. Esto marca mi ausencia del rol durante ese tiempo, espero que les guste.

Habbo Wars

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