[Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por Erika Avalon el Dom Ene 04, 2015 12:05 am

Deralia, Borde Exterior, 58 DGLS.



Ha llegado el invierno. Las temperaturas, de por sí hostiles, bajan hasta los 50 grados bajo cero. Con la academia medio terminada, el invierno va a ser crudo, y este grupo de Sith deberá sobrevivir para probar su valor. Día y noche, los operarios y obreros contratados por los Sith a través de empresas fantasma y aparentes ejecutivos trabajan por levantar las estructuras restantes para el templo Sith. Es prioritario para ellos alzar un hangar que proteja las naves del frío helador, o de lo contrario quedarás inmovilizados.

Dentro de las habitaciones, una joven lee en silencio a la luz de un candelabro, sentada en su cama. Sus velas producen una luz blanca natural, y su presencia resulta muy inspiradora en la habitación. De pronto, el silencio se rompe, y como si el mal fuera algo que se expande por el aire, la presencia de Lord Saevin Vermogen llenó la habitación. Ella se apresuro a cerrar el libro, y a presentarse frente a su maestro con una rodilla hincada en el suelo...

-Milord.
-Levantaos, aprendiz. Tengo una tarea para ti.
-Como deseéis mi señor.-Dije mientras me ponía de pie frente a el.
-Los obreros del sector 7 necesitarán una ayuda que creo que podrás darles. Habrá que mover objetos pesados a posiciones delicadas donde la maquinaria no puede actuar.
-De acuerdo. Gracias Maestro.

Todas nuestras conversaciones solían ser así. Lord Vermogen es un hombre de pocas palabras y prefiere ir al grano. Con simplicidad táctica. Y a mi no me incomodaba en absoluto. Pensaba igual que el cuando las cosas se ponían serias.
Sin más ambos nos dirigimos fuera de la habitación y caminamos hacia el pasillo central, la gran bóveda, desde la cual accedimos al S7. La actividad era bulliciosa, y se podían ver grúas moviendo estructuras metálicas, pilares y vigas. Los operarios iban de un lado para otro, algunos hablaban con planos entre las manos. Las chispas saltaban cuando las sierras cortaban materiales, y hombres colgados del techo se encargaban de verificar la estructura. El futuro hangar sería grandioso, una estructura en circunferencia abierta en el frente, que albergaría perfectamente todas las naves necesarias, y hasta aparatos de gran tamaño. La entrada era custodiada por dos turbolaseres detrás de unos muros de aspecto robusto, y a través de unas pistas gemelas que descendían a la planta inferior del hangar, podían acceder más plataformas de defensa móviles en caso de ser destruida la primera línea de defensa.
Un capataz de acercó a nosotros y empezó a hablar con Lord Vermogen.
-Señor, llega justo a tiempo. Tenemos que colocar parte de la iluminación del hangar, los focos son demasiado sensibles para confiarlos a una instalación manual, y las máquinas no pueden colocarlos.
-Ella se ocupará.-Inmediatamente después, se giro y se fue, dejándome en el sitio.
Yo me adelante hacia el frente, mirando al capataz.
-Bien, seguidme por favor.-Dijo el, dirigiéndose hacia una pila de cajas en las que se encontraban los potentes focos. Tras llegar allí me explico el procedimiento.
-Un operario está arriba para realizar el cableado, usted tiene que elevarle el foco y posicionarlo correctamente para que el lo pueda afianzar. ¿Podrá hacerlo?
-Por supuesto.-Me dirigí a dos obreros y les di mis propias instrucciones.-Bien, cojan los focos, usaremos un elevador para tener mejor posición.
Monté en el elevador y se me subió una decena de metros aproximadamente. Con los focos a mi lado, ví al operario colgado, y listo para realizar la tarea. Yo use la fuerza, manipulando con cuidado los costosos elementos, y moví los focos uno tras otro hacia su posición. El tipo cableo los focos y los fijo al raíl metálico de la bóveda. Todo perfecto.
Nos bajaron a los dos, y una vez en el suelo, vi como Lord Vermogen me esperaba con un saco. Un saco enorme.
-Parece que has hecho el trabajo. Vamos.-Se volvió sin decir una sola palabra. Pero el saco se movía. Y me ponía nerviosa. ¿Qué diablos se traía entre manos esta vez?




-30 minutos antes-

-Tenemos que continuar Emilly. El clima está arreciando.
Caminaba por detrás de mi maestro. Las botas se hundían en la profunda nieve a cada paso. Llevábamos un largo camino desde el lago a través del bosque, y no sabíamos cuanto tardaríamos en llegar a los edificios que se percibían a través de la nieve. Llevábamos un mes en el planeta Deralia como parte de una expedición de investigación para nuestro templo, pero perdimos nuestra nave en una ventisca, seguida por una avalancha, y ahora estábamos en la mierda, solos, y alejados del resto del grupo. Esperábamos encontrar ayuda en esas instalaciones. Llevábamos tiempo observando como construían cada pabellón, hasta conformar el magnifico edificio.
-Maestro, ¿cree que podremos llegar antes del anochecer?-Vociferé en el frío aire. El sol comenzaba a caer bajo el horizonte.
-Puede. Solo tenemos que mantener el ritmo.

Acabamos por llegar frente al lugar. Veíamos una de las entradas.
-Bien. Voy a echar un vistazo. Tu quédate aquí, si algo va mal te avisaré.



Emilly mira a su maestro caminar hacia el Templo...:



La noche terminó por caer sobre el hemisferio sur de Deralia. La fauna del planeta se activaba en proporción a los depredadores del ecosistema. Comenzaba la caza nocturna. Y no solo entre los animales.
La padawan Jedi Emilly Arden estaba sentada frente al fuego que acababa de encender, a la espera de que su maestro regresara. Trato de calentarse las manos frente al fuego, encogida en un hueco entre la nieve. Oba estaba tardando demasiado, y no le apetecía estar sola en medio del bosque, con tantas alimañas sueltas. Tuvo que soportar los nervios un poco más, hasta que su maestro, Oba, volvió caminando hasta ella, y la miro con seriedad, sentándose a su lado.
-Tenemos que irnos de este sitio. Creo que es una academia Sith. Si nos detectan nos mataran.

-Dios. Vale. Pero no podemos movernos ahora, es de noche, va a helar aquí fuera.
-Procuraremos ocultarnos. Haremos un refugio en la nieve, y una fogata fuera para mantenernos calientes.
-Creo que estarán muchísimo más cómodos dentro de nuestras instalaciones...


Una figura emergía de entre la oscuridad...

Ambos Jedi saltaron de su sitio y el maestro echo hacia detrás a su aprendiz.
-Emilly, atrás.
-Por supuesto, estoy seguro de que se encontrarán mucho más cómodos y cálidos en nuestro hogareño crematorio.
En un instante, el Sith encendía su sable de luz y se movía a una velocidad sobrenatural contra el maestro, que apenas tuvo tiempo de encender su sable de luz para poder bloquear la primera estocada mortal que el sith le lanzaba. Ambos se enzarzaron en un combate encarnizado, y sus hojas marcaban las nieve del suelo al rozarla.
-¡¡EMILLY, CORRE!!
La Padawan corrió con todas sus fuerzas lejos de allí, internándose en el bosque, arañándose los brazos y los tobillos con las ramas heladas, dando traspiés y esquivando las piedras como podía. No paró hasta que perdió el aliento, y se apoyó contra un árbol. Miro hacia detrás. Silencio nocturno. Las espinosas hojas de los árboles perennes se movían levemente. Y entonces, de nuevo, allí estaba. La oscura figura del Sith que los había interceptado. Ella se quedó paralizada por el miedo con la espalda contra el árbol, mientras el oscuro se aproximaba hacia ella, con paso tranquilo y atemorizante. Hasta que lo tuvo delante. Y sus ojos, dos rubíes fulgurantes, la miraron. La cogió del pelo con brutalidad, y la arrastro por el suelo. Ella gritaba de dolor, pero en un momento, parándose, el sith la dejo inconsciente con un gesto de mano, y continuó llevándosela, sin importarle los golpes que estuviera recibiendo. Sus pies dejaban un rastro en la nieve, y pronto fue todo lo que quedó de aquella caza tan fugaz, y absolutamente mortal.




-Interior del templo Sith de Deralia-
·Narra Erika Avalon·


Seguí a mi maestro hasta sus aposentos, donde lanzo el saco hasta la cama. Atrayendo su sable de luz de alguna parte de su túnica, lo prendió realizando un rápido arco que seccionó el nudo del saco, y a través de este se extendió una melena rubia. Me acerqué, y tomando el borde del saco, lo descorrí a un lado, desvelando a una joven de no más de 15 años, cuya ropa esta rasgada y sucia. El color de la sangre salpicaba tanto los tejidos como la piel de la chica, magullada, y con una mordaza en la boca.
-¿Quién es...?
-Una Padawan. La encontré a ella y a su maestro merodeando los exteriores.
-¿Donde está él?
-Le tengo haciéndose a fuego lento en la herrería.
La muchacha nos miraba aterrorizada, con dos ríos de lagrimas cayendo por sus ojos. El impacto se dejó sentir. Hacía meses que no tenía contacto con nadie "humano", y ella era una padawan como lo fui yo. Acababa de perder todo. Estaba perdida.
-Puedes hacer lo que quieras con ella. Estaba pensando en que nos divirtiéramos un poco, despellejandola viva, o metiendola en un barril de ácido.
-Creo que no compartimos el mismo sujeto en esos términos de diversión. Yo machaco traidores, no niñas.-Dije mientras la observaba. Tenía unos bonitos ojos castaños, y seguro que debajo de toda la suciedad había una joven en la flor de la adolescencia, con una belleza exponencial a su crecimiento.
-Qué tienes en mente.-Dijo Marek, mirando a su aprendiz.
-Me puede servir a mi personalmente. O como mascota.-Tenía que salvarla de alguna manera, darle un destino menos horrible del que podría tener en manos de mi Maestro.
-Tenemos seres mucho más dignos que esta rata para ese tipo de utilidades.
-Uhm. Bueno, primero, a ver que tiene que contarnos.-Le retiré la mordaza, y empezó a lloriquear y a suplicar.
-¡Por favor no me matéis os lo suplico por favor, por favor!
-Silencio.-No me gustaba la gente desesperada por este motivo.-Cómo te llamas.
-E-Emilly.
-Vale Emilly. ¿Qué hacíais ahí fuera?
La muchacha estaba atada de pies y manos, y su respiración entrecortada, en pleno shock, no la dejaba hablar muy bien.
-E-eramos parte de una.. expedición, y, perdimos a los demás, nuestra nave.. todo...-La mire procurando controlar mis pensamientos y emociones. No podía mostrar debilidad o empatia por ella. Debía mantenerme fría.
-¿Tienes miedo Emilly?
-Mh-hm...-Asintió ella, mirándome con sus ojos llenos de nubes.
-Debo serte sincera. Tu vida como la has vivido hasta hoy ya es parte del pasado. No podrás volver con los tuyos. No podemos dejarte marchar.
Ella me miro conmocionada, y esperando ver alguna esperanza.
-Se te llevará a Inteligencia, donde serás interrogada, y posteriormente, se te dará una función dentro del templo.
Ella bajo la cabeza, y sus lagrimas mojaron la colcha. Decidí desatarla, primeramente de las muñecas, y luego de los tobillos. No era ninguna amenaza. Era una cría desvalida. Luego la cogí por los hombros, y la hice sentarse.
-Mírame. Eh. Mírame.-El único lugar de mi cabeza donde no podía acceder Saevin eran los sentimientos que podía transmitir con el contacto visual cercano. Así que le di esperanzas a esa chica, susurrándole.-Estarás bien. Tan solo obedece lo que te digan y todo irá bien.
-¿Has acabado?
-Si. Que se encargue inteligencia de ella.
-Bueno.-Se dio la vuelta hacia un estante, y le vi trastear con unos frascos. Cuando se giró, tenía una larga aguja de color negro en la mano, la cual tenía un brillo verdoso liquido. Entonces, le asesto a la chica una puñalada directa al estomago. Ella se quedo con la boca y los ojos abiertos, con una expresión de dolor.
-Este veneno tiene 30 días hasta que consume por completo a su victima. Tienes 30 días para darle una utilidad a este insecto. Esta a tu cargo hasta entonces. Si dentro de 30 días me parece que merece vivir, le daré el antídoto. ¿Bien? Bien.
Y desclavó la aguja, dejando a la chica dolorida, encogida contra la cama. Era el ser más abyecto y abominable que había conocido. Pero ahora tenía que pensar en Emilly.
-Largo de aquí.
Salí llevándome a una débil Emilly, insegura de como podría salvarle la vida de manos de mi propio maestro. Sabía que para el no sería suficiente una esclava. Quería una devota. Una joven sumida en el lado oscuro. Una herramienta para el mal.



¿Sería capaz de salvarnos a las dos?






Última edición por Erika Avalon el Mar Ene 06, 2015 10:32 pm, editado 1 vez
avatar
Erika Avalon

Mensajes : 320
Fecha de inscripción : 29/11/2014
Edad : 21
Localización : Desconocido.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por MALANDREO CARIBE TUTUTU el Dom Ene 04, 2015 1:14 am

I like.
avatar
MALANDREO CARIBE TUTUTU

Mensajes : 918
Fecha de inscripción : 30/06/2013
Localización : Con mi amo

Volver arriba Ir abajo

Re: [Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por Kadion Dum el Dom Ene 04, 2015 3:05 am

Me gusto.
avatar
Kadion Dum

Mensajes : 279
Fecha de inscripción : 19/08/2011
Edad : 21

Volver arriba Ir abajo

Re: [Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por Lettow el Dom Ene 04, 2015 4:15 am

Te gusta harto Megadeth
wen relato men
avatar
Lettow

Mensajes : 774
Fecha de inscripción : 18/08/2011
Edad : 20

Volver arriba Ir abajo

Re: [Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por Erika Avalon el Dom Ene 04, 2015 11:27 am

Los títulos de sus canciones pueden ser tan brutalmente explotados que no voy a dejarlo JAJAJAJ.
avatar
Erika Avalon

Mensajes : 320
Fecha de inscripción : 29/11/2014
Edad : 21
Localización : Desconocido.

Volver arriba Ir abajo

Re: [Relato de Deralia] Arquitectura para la agresión.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.