[Cambio de Facción] Mandaloriano a Sith

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[Cambio de Facción] Mandaloriano a Sith

Mensaje por Azov. el Miér Sep 24, 2014 1:26 am

"Giro de timón"

Okiba era un joven mandaloriano. Un humano nacido en Onderon, bajo influencia directa de los guerreros mandalorianos.
Sus padres murieron en consecuencia de un conflicto bélico en su planeta natal, y fue adoptado como un nuevo hijo del Mandalore.


Dxun


Okiba, el joven guerrero se encontraba haciendo servicio rutinario dentro del planeta que era el actual asentamiento principal de la casta. Caminaba, viendo los simples pero prácticos asentamientos temporales de sus hermanos guerreros.
Mientras caminaba le gustaba observar a sus compañeros trabajando, cada quien en su ocupación.

En esto, un joven amigo se acercó a el y lo desafió a adentrarse en la jungla con sus armaduras y su siempre fiel Westar 35. Okiba, mas por joven que por tonto, o por las dos cosas, aceptó y al día siguiente, mientras todos dormían, salieron y se adentraron en la oscuridad de la salvaje selva.

Los dos jóvenes, sin mas que su equipo y su arma, sin darse cuenta, lograron perderse en la oscuridad de la densa jungla. Los dos se habían encargado el uno al otro buscar el camino de vuelta. Caminaban por linea recta, por lugares distintos y siempre volvían al punto de encuentro, sin tener resultado. Esto siguió por todo el día, hasta que se hizo de noche. Estaban exhaustos y hambrientos.

Okiba y su compañero acordaron dormir de una vez y seguir la búsqueda al día siguiente, o por lo menos encontrar comida para poder sobrevivir mientras alguien los buscaba, por que era seguro que los buscarían. O eso pensaban ellos.
Tras una discusión que consistía en donde deberían dormir, quedaron en que cada uno dormiría en donde le plazca. Okiba argumentaba que debían dormir debajo de las copas de los arboles, arriba de un tronco, ya que, según su pensamiento, si se quedaban abajo, seguramente iban a despertar en el tracto digestivo de una bestia. Su compañero no hizo caso a su razonamiento, y el durmió tapado de hojas y musgo, en el suelo, mientras que okiba se plantó en un lugar perfecto arriba de un árbol.

El día llegó y okiba le gritaba a su compañero que se despertara. Nadie respondía. El joven, enojado, bajó del árbol y de su compañero no había rastro. Solamente se podía ver su casco sucio entre las hojas y la tierra.
Okiba se asustó un poco. Sacó su fiel Westar 35 y comenzó a caminar, gritando a ver si su compañero le contestaba. Dentro de si, pensaba que todo era una broma.

Caminó por horas, perdiéndose y adentrándose aun mas en la infinidad de la jungla del planeta. Hasta que llegó a un claro, y al final de este, había una cascada y un lago. A lo lejos, Okiba pudo ver lo que parecía ser una pieza de armadura reposando entre las rocas y el agua. Corrió hacia ahí y salto al lago, tomando con las manos la parte de armadura. Se quería hacer el valiente, pero no tenía caso, estaba solo y sabía muy bien lo que todos los sucesos significaban. Probablemente no vería a su compañero jamás. Y lo que le preocupaba mas aún, era que el sabía que seguramente su destino sería el mismo de su compañero.

Corrió hacia la dirección por la que había venido, pero en su recorrido, se paró de golpe. Escuchaba algo. Se escuchaba como cuando uno arranca pasto del suelo, pero en una escala mayor. El ruido se escuchaba lejos, pero indudablemente el chico estaba asustado. El ruido amplificaba su volumen y el joven empezó a correr por consiguiente. De repente, el ruido que era solo un pequeño rasguido, se convirtió en un fuerte estruendo. Cuando menos lo esperó, pudo ver como arboles eran derribados detrás de el. Era una bestia enorme, que rugía y venía hacia el.

El joven sacó su arma y mientras corría hacia la dirección contraria de la bestia, le disparaba sin apuntar. Siempre volteando al frente y con el brazo hacia atrás, disparando y corriendo.
Trataba de burlar a la bestia. Era un humano y por lo tanto, trataba de usar su pequeñez a su favor. Se escurría entre la flora de la selva, pero los altos y fuertes arboles no eran nada para la gigantesca bestia, los tumbaba como si fueran simples trocitos de madera.

La persecución duro un poco más. Los rugidos eran tortura para el joven, hasta que de la nada, se escuchó un grito extraño, como de alerta. El ruido cesó y el joven se viró a ver que pasaba.
Habían dos seres encapuchados haciéndole frente a la bestia. El joven los reconoció solo por la educación que le habían dado en su cuartel. Eran un par de guerreros Sith.
Los dos encendieron sus sables láser rojos y comenzaron a atacar a la bestia. Usaban una táctica donde uno corría alrededor, esquivando los ataques y confundiendole, mientras que el otro preparaba lo que era un golpe de gracia para el animal.
El conflicto transcurrió por una media hora, hasta que llegaron a un precipicio, uno de los sith iba corriendo y saltando usando la fuerza, hasta casi caerse por el inmenso abismo, pero se viró y vio a los ojos a esa bestia. Le sonrió y con una velocidad sobrenatural, paso por en medio de las piernas de la bestia, llegó a su espalda, y con su compañero al lado, que lo había seguido, lanzaron un potente empujón hacia el animal, haciéndolo caer al abismo.
Los dos apagaron sus sables y se dirigieron a buscar al joven Okiba.

Mientras todo esto sucedía, el joven estaba caminando de vuelta al lugar de la cascada. Los sith lo interceptaron y lo levantaron con la fuerza, lo lanzaron al agua y saltaron hacia el.
El joven se arrastraba hacia atrás en pánico, mientras los sith caminaban lentamente, avanzando hacia el. Le hablaron y le dijeron que se parara. El joven lo hizo. Le dijeron que se quitara el casco, y lo hizo.

Un sith se agachó y lo examinó poco a poco. Terminado, se levantó y le hizo un gesto afirmativo a su compañero.
El joven había sido espiado por los dos sith desde su nacimiento.
Le contaron que su vida había sido cautelosamente revisada desde los sucesos bélicos que terminaron con sus padres biologicos. El era solo un niño.
En realidad, los sith le habían hecho una medición de midiclorianos, y los resultados eran relativamente altos para un humano.
El joven estaba más sorprendido que otra cosa. Hubo silencio un rato.
Los sith sacaron sus sables y los encendieron. Le dieron un ultimátum al niño.
Le dieron dos opciones. Ir con ellos y aprender del lado oscuro, o tratar de escapar y morir en el intento.
El joven lo pensó, y se decidió por el primero.
Había comenzado una etapa nueva en su vida.

Los sith apagaron sus sables y le dijeron que los siguiera. También le dieron un nombre nuevo. Su nombre no era más Okiba, ni tampoco volvería a ser mandaloriano. Ahora el era Azov, el aprendiz del Bogan.




(Mi personaje deja de ser mandaloriano y pasa a ser sith)
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Re: [Cambio de Facción] Mandaloriano a Sith

Mensaje por Felline el Miér Sep 24, 2014 2:08 am

Me gusta el roleo, en especial la parte donde los guerreros Sith afrontan con aquella sincronización a la bestia, utilizando el entorno como un arma más; felicidades por esa idea. Por otro lado, me parece que hay algunos espaciados innecesarios al final del roleo.
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Re: [Cambio de Facción] Mandaloriano a Sith

Mensaje por Invitado el Vie Sep 26, 2014 5:06 am

Es válido, lo dejo abierto para que otros lo contemplen.

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Re: [Cambio de Facción] Mandaloriano a Sith

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